La belleza tiene su precio
Realmente nunca me llevé mal con él, al contrario, era con el único de su familia con el que me sentía cómodo y charlabamos bastante cuando nos veíamos, hasta le reformé la casa en la que vive y ni se me ocurrió cobrarle los planos.
-Ahora explicame porque besaste a mi novia.
-Al final sí salen.
-Salimos desde hace poco y hasta lo hago con pánico que aparezca tu hermana o tu mamá.
Le dice con mucha bronca, mi dulce novia, que en ese momento de dulce, no tenía nada.
-Salimos y nos vamos a casar, eso no lo va a impedir Marta ni nadie.
Le aclaro de malos modos.