Eres mi Luna, Hija de Beta
— Me invita muy seguro de sí mismo, por lo que, arriesgándome un poco, me echo en la cama y gateo hasta él, para meter mi nariz en su cuello.
Y expiro, donde es cierto, solo encuentro su esencia de Alfa, siento la necesidad de seguir oliéndolo, de dejarme llevar por mi cuerpo, pero, me contengo y me alejo rápidamente de él.
—¿Ves?, tengo razón, sin embargo, te explicaré brevemente una cosa, cuando un Alfa de manada, como yo consigue a su luna, su otra mitad, tiene que enseguida marcarla y sellar el lazo y la conexión que se dé en una luna llena. — Constata monótonamente, ya puedo ver lo que va a venir.