Vuelve a mí, mi luna
Porque si ellos no respondieron mis suplicas, yo no debo cuidar lo que ellos atesoran que son sus propias vidas.
— Elise, te lo pido que regreses. Te prometo que nunca tendrás dolor, ni haré algo que te moleste. Puedes pedirme lo que desees, pero, no te marches. Porque si me dejas solo, el mundo arderá.
No hay respuesta de su parte, por lo que, con manos temblorosas, alejo su cabello pegado por la lluvia en su rostro y gimoteo cuando su rostro que se sentía menos frío, termina completamente helado.