El Complejo
Era un amor épico en toda su definición.
Llegaron al pueblo, pues debían pasar por la oficina a buscar las llaves. Carlos, el dueño de la cabaña, tenía una agencia de turismo que se dedicaba a organizar viajes de grupos a lugares que otras agencias no estaban interesadas; por supuesto era una cortina, ya que su verdadero trabajo era en El Complejo, él no era un agente de campo, era quien organizaba los viajes de los agentes, sus estadías y demás, sin levantar sospechas, también ésta pequeña agencia le permitía justificar sus propios viajes y además mantenerse lejos de las instalaciones de El Complejo y sobre todo lejos de la lupa de Elda. Todo esto le permitía tener una vida casi normal. Com