La apuesta
Pero ya era tarde, el recuerdo estaba en su mente, la última cena con Erick Mark o como ella lo llamaba el señor frío.
Flashback
— Lin (como él la llamaba), en unos momentos verás que hay dos millones de dólares depositados en tú cuenta bancaria, aparte de tus ahorros.
— ¿Que?
— Es mi regalo para ti, tómalos y vuelve a Arkansas.
— ¿Volver... a qué?
— Regresa con tus padres a el Dorado, no sé, compra una casa, es dinero suficiente para que vivas bien. Solo... no vuelvas a cruzarte en mi camino. No te quiero en New York.