Comprometidos
—Casate conmigo.
Sus palabras me dejaron en total sorpresa, me tomó desprevenido, volví a llorar, pero esta vez era de felicidad, me paré caminando hasta uno de los muebles de la habitación, abriendo el primer cajón saqué una cajita roja de terciopelo, volví hasta él, sentándome nuevamente a su lado, con mis mejillas rojas abrí la caja, dando a conocer lo que dentro de ella se encontraba, ver sus ojos grandes sorprendidos y su bella sonrisa no tenían precio, lo vi hacer puchero y asentir a lo loco, ambos estabamos conectados.