Cuando la presa se convirtió en reina
embargo, detrás de cada palabra, se le escapaba ternura y una complicidad que había dormido años bajo el rencor y ellos la notaron.
Por eso, al final, los tres Alfas accedieron a los deseos de su princesa, en parte, porque su razonamiento era impecable, si la querían muerta, ya lo habrían hecho, en cambio, la querían débil, lejos, aislada, lo cual sólo significaba una cosa, algo se movía en la oscuridad del castillo, y querían tener a la princesa, y a sus compañeros destinados, fuera del tablero, pero, sobre todo, cedieron por otra razón más silenciosa y mucho más peligrosa, porque en la forma en que Sky les habló, descubrieron una dulzura que creían perdida para siempre, y, aunque ninguno