La Moretti que dejó de esperar
Le di ocho años de mi vida a Adrian Vale.
Ocho años de espera, de perdones y de fingir que no dolía cada vez que elegía su orgullo, su carrera o a su amiga de la infancia antes que a mí.
Siempre decía que me amaba.
Siempre decía que el matrimonio era solo cuestión de tiempo.
Pero, de algún modo, ese momento nunca llegaba.
En la boda de mi mejor amiga, cuando el ramo finalmente cayó en mis manos, le di una última oportunidad.
Solo necesitaba una frase. Una sola.
En cambio, Adrian tomó el ramo de mis manos… y se lo entregó a otra mujer.
Creyó que me calmaría, que volvería y seguiría esperándolo como siempre.
Pero olvidó algo.
Yo era Elena Moretti.
Y cuando una mujer Moretti deja de esper