El Halcón Dorado y la Rosa del Desierto
El fuego se encendió de pronto, y el penthouse desapareció.
Se encontraron de golpe en la memoria del desierto. Él, el guerrero del sol, sobre ella, la sacerdotisa del fuego. Sus ropas no existían, despojadas por la urgencia ancestral de un reencuentro que había esperado vidas. Sus cuerpos se unieron con la violencia predestinada y la intensidad de un juramento milenario.