A través de tus ojos… Me enamoré
Más bien, desde hace ya más de un año que no estaba ahí, miraba hacia la banca donde estaban sentados su hijo Rui y su hermosa Sienna, quien había sacado el cabello de ella, pero los impresionantes ojos de Heinrich.
- Yo los declaro unidos en santo matrimonio, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. -dijo el sacerdote haciéndole saber a la pareja que de ahora en adelante, ya no eran uno contra el mundo, eran los dos tomados de la mano para enfrentar lo que la vida les pusiera en el camino.
Dayana miraba al hombre que tenia frente a ella y se sentía la mujer más afortunada del mundo.