LA OBSESIÓN DEL EMPERADOR
Mía estaba agotada, y estaba también herida, así que, en cuanto se sintió libre y segura, su cuerpo se relajó al extremo y no solo las heridas de su cuerpo, sino las de su alma, chocaron en un pequeño, delgado y herido cuerpo que no pudo soportar más y se afiebró tanto que perdió la conciencia.
Corono la alzó en brazos y caminó hacia el palacio, donde ya todo estaba controlado y, gracias a que eran gente del mismo imperio, las bajas habían sido demasiado pocas. En ese lugar era Cale Solero quien ya tenía el control de todo, pues, como legítimo heredero al trono, no necesitaba más que pisar el palacio para hacerlo suyo.