La Cautiva y el Conquistador
El guerrero, antes lleno de rabia, ahora se encontraba en un estado de confusión.
El mundo se detuvo. El Than, el guerrero, el depredador, era el hijo de la mujer a la que Christina y Kael se habían refugiado. La guerra, el amor, el odio, todo se entrelazó en un solo instante, en un solo lugar. La cabaña, antes un refugio seguro, se había convertido en un campo de batalla emocional, en el que la única arma era la verdad.