TODO POR ELLAS
» Me disculpo por usar tu ascensor, pero no quiero que alguien me vea de esta manera, y tampoco estoy de humor para ver a nadie, así que me retiraré también por él —declaró la joven y se fue sin que las dos personas en esa oficina le dijeran absolutamente nada.
—Es una suerte que parece que ella tampoco se enamoraría de ti —declaró Fredo, joven socio de Humberto, quien le hubiera preguntado a Humberto si creía que podría terminar enamorado de su bonita asistente—, y también es una pena lo mal que se veía. ¿De qué está enferma?
—No lo sé —respondió Humberto, molesto por la apática respuesta de su asistente y por el comentario de su socio y amigo—, ayer dijo que era estrés y cansancio, y que a