Su omega prohibida: ¡A merced del Alfa!
¿Para provocarme?
¿Era enemigo o aliado?
Mi omega es mía porque yo la reclamé cuando su cuerpo estaba hecho para obedecer y no para elegir, porque mi mordida la dejó atada a mi sangre y a mi olor aunque ahora camine fingiendo que puede borrarme, porque su lugar nunca fue al lado de otro alfa sino bajo la sombra exacta de mi nombre, dentro de los límites que yo marqué para ella, y no hay fotografía, ni distancia, ni manos ajenas que puedan convencerme de lo contrario, porque una omega no se pertenece a sí misma cuando un alfa ya la tomó, y mi omega menos que ninguna, mi omega existe para responder a lo que yo dejé en su cuerpo, para cargar lo que yo deposité en su vientre, para sostener lo qu