Después de Ocho Años, Me Casé con Otro
En la boda de mi mejor amiga, una chica se lanzó a atrapar el ramo… pero se le escapó de las manos y terminó cayendo directo en las mías.
Mi mejor amiga, Valentina Rojas, me miró con una sonrisa brillante.
—Valeria, parece que tú serás la próxima novia.
Los invitados intercambiaron miradas cómplices y giraron hacia mi novio de ocho años, Adrián Montenegro, el presidente del Grupo Montenegro.
Pero él, con total calma, tomó el ramo de mis manos y lo pasó sin esfuerzo a la chica que estaba a mi lado… su secretaria, Natalia Cruz.
—Ella lo atrapó primero.
me acarició el cabello con suavidad, con esa misma voz gentil de siempre.
—Pórtate bien… devuélveselo a Natalia por ahora. Ya habrá otra oportunidad.
Con el ramo, también se desplazaron todas las miradas… hasta quedarse sobre Natalia.
Observé su expresión, entre sorprendida y tímida. Luego apoyé una mano sobre mi vientre y forcé una sonrisa amarga.
Adrián no sabía que no habría otra oportunidad.
“Nuestra promesa de ocho años ya había llegado a su final… y aun así, nunca dimos el paso hacia el matrimonio”, pensó Valeria con amargura.
Yo ya le había prometido a mis padres, parte de la realeza de Alcázar, que la próxima semana me marcharía para regresar y asumir el legado familiar.