El amor de un viudo
Después de todo, él se merecía ser feliz, era viudo, seguramente sufrió mucho cuando se murió su esposa, que debe haber sido el gran amor de su vida.
Con esa idea, Karina lloró más aun, ella era una idiota, él ya tuvo su gran amor, tenía a sus pequeñas, que eran preciosas y se merecían tener una madre, no una madrastra mala como esas de los cuentos que siempre maltrataban a sus hijastras, sino alguién que las quiera de verdad, como hijas propias.
Mateo también se merecía volver a tener la oportunidad de amar nuevamente, a una mujer completa, que le dé lo que necesitaba para que él no tenga que mirar a otra y recordarla para poder hacer el amor con la mujer que tenga al lado.