Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió
En mi vida pasada, Leon, el Alfa que se suponía que completaría conmigo la ceremonia de marcado, cambió de repente a su compañera elegida por mi hermana menor, Rose, justo el día del ritual.
Al verlos a los dos comportarse con tanta intimidad, una oleada de humillación me barrió por dentro.
Sin embargo, justo cuando estaba a punto de dar un paso al frente y exigir una explicación, la manada fue atacada por sorpresa. Los tres morimos en el motín.
Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día de la ceremonia de marcado.
Esta vez, decidí cumplirles el deseo.
Después de liderar a los miembros para sofocar el motín que habría ocurrido en mi vida pasada, dejé la manada y me adentré en la sociedad humana.
Creí que en esta vida jamás volvería a cruzarme con ellos.
No obstante, tres años después, el día de un banquete de cumpleaños, me reencontré inesperadamente con Rose y Leon.
Rose se acurrucaba con timidez en los brazos de Leon, y me saludó con una expresión de sorpresa fingida.
—¡Claire! ¿Qué haces en un banquete tan grandioso como este? ¿No te habías ido a vivir a la sociedad humana?
Cuando guardé silencio, Rose se burló de mí con una risita.
—¿No me digas que no pudiste sobrevivir en la sociedad humana y ahora quieres volver a la manada?
Leon me miró de reojo, con un asco que ni siquiera intentó ocultar.
—Jamás aceptaría dejar que regreses a la manada, ni aunque te arrodillaras a suplicármelo. Pero, pénsandolo bien, como mi esclava todavía calificas. Podríamos volver a como era antes.
Sonreí, apenas.
Yo estaba allí porque mi compañero era el nuevo Ultima de la Alianza de las manadas de lobos.
Y ese exquisito banquete de cumpleaños había sido preparado especialmente para mí.