Destino Impuesto
—Entero, es Sebastián Mireles, él es como un junco; se dobla pero no se quiebra
—La ha llevado muy bien, a pesar de la situación
—En verdad que sí
—Pero dime, no has venido a hablar conmigo ese tema entonces, porque lo viste con tus propios ojos
—No, tienes razón, he venido a hablar de otro tema contigo. Necesito contratarte como abogado, pero que seas discreto, porque lo que te tengo que contar no lo puedes saber nadie
—Me honras con tu confianza y quédate tranquila que así será. Espero que no hayas matado a nadie
—Aunque lo pensé, aún no, pero necesito que seas mi abogado de divorcio
—¿De divorcio? pensé que las cosas entre Sebastián y tú estaban bien