No me quiero divorciar
Normalmente, si volvía a esta hora, Astrid lo miraría sin duda feliz y le diría –Bienvenido a casa– pero ahora, era el único en esta habitación.
Los papeles del divorcio en su mano, ¿No es este siempre el resultado que quería? El otro día estaba intentando obligar a Astrid a divorciarse, y hoy por fin se ha librado de Astrid como carga y ha podido por fin declararse a su amada Marilyn, ¿No debería ser el más feliz? Solo que ahora no tiene ningún sentimiento de alegría, sino que se siente un poco cansado, quizá esté demasiado cansado últimamente.