La atracción fatal del gángster
Nuestros roces me dan más placer.
Sus nalgas hundidas y más concentradas están entre mis manos, mientras su miembro está enterrado profundamente en mí, me hace el amor como solo él sabe hacerlo. Me hace subir en montañas rusas, llevándome a descubrir la cima del placer. Nuestro acto no es solo hacer el amor, no, es más que eso. Con este acto, nos prometemos olvidar todo lo que ha pasado. Nos prometemos seguir adelante, nos juramos fidelidad y asistencia mutua. Nos prometemos un amor inquebrantable. Nos prometemos amarnos una y otra vez, en toda circunstancia hasta que la muerte nos separe. Y ¿por qué no, reunirnos después de la muerte para seguir amándonos más allá de toda voluntad?