La Venganza de la Exprometida
Niego con la cabeza cuando leo que habla de que están prohibidos los celos y reclamos acerca de la vida privada del otro fuera del ámbito sexual, pero por supuesto, el que debe cumplir esto es él, porque es quien pierde el control cómo anoche.
—¿Puedes decir algo? —Está lo suficientemente irritado y yo levanto un dedo para hacerlo callar, porque aún no he firmado una m****a.
Leo la cláusula de Comunicación y asiento ante lo que dice, llevándolo claro.
La palabra de seguridad me arranca otra media sonrisa.
Sandía.
«Qué gracioso es cuando no quiere serlo».
Sigo avanzando hasta el final, hasta llegar a la cláusula especial, escrita a mano. Cosa que creo que escribió cuando venía en el auto, por