Nunca Terminamos
Pasaba mis noches entre mi cama, pensando sólo en él y en la forma en que la que me tomaba entre sus brazos, ese calor me obligaba a tocarme, me llevaba yo misma a un clímax pero con la mente en Demián, Demián era el que me tocaba, Demián era el que me poseía, Demián era quien me hacía llegar al Nirvana con la perfección de sus movimientos dentro mi cuerpo.
El teléfono me hizo saltar, una mañana, de la cama, ¿Quién coños llama a esta hora?
-¿Quién? - gruñí furiosa.
-Hermanita, ¿así le contestas a tu hermano favorito al teléfono?
-Jeremy, son las seis de la mañana, ¿Que carajos quieres?
-¿Qué te fuiste de juerga anoche por eso andas como la niña del exorcista?