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Capítulo 5

Penulis: Lucía Tormentas
Con la trampa que me armó Estefanía, no me libraba ni de milagro.

—Créeme, no le hice nada…

Estefanía se metió a la fuerza, la culpable acusando primero.

—Ariana, ya viste, ¿no? Anoche intentó violarme, ¡y hoy todavía me citó aquí!

Apenas iba a abrir la boca para defenderme cuando Lucero se sumó y le echó más leña al fuego.

—¡Tipo asqueroso! ¡Tiene a Ariana y todavía anda encamándose con Fany, puaj!

Ariana, destrozada, se tapaba los oídos mientras lloraba a mares.

—Esteban, yo no quería creer qu
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  • 22cm de Clases   Capítulo 7

    No podía creer lo que estaba oyendo.¿Ellos… tenían ese tipo de relación?Me quedé clavado en el sitio, con el cuerpo rígido, incapaz de moverme, como si me hubiera caído un rayo.De pronto, todas las piezas encajaron.Ya lo entendí.Esa “solución” suya era usar al director para meterla por la puerta de atrás.Qué descarada, iba a desenmascararla costara lo que costara.Con los dedos temblándome de rabia, saqué el celular, dejé asomar apenas una esquina de la cámara apoyada en el marco de la puerta y, tras confirmar que el encuadre alcanzaba justo para grabar lo de adentro, presioné el botón de grabación.La conversación seguía del otro lado.—¿Quieres el cupo del campeonato? La facultad ya eligió a alguien, ¿no? Creo que se llama Ariana, algo así…Al escuchar el nombre de Ariana, se me apretó el pecho y el corazón se me subió a la garganta.—Ella renunció, ¿no sabías?—¿Renunció? Qué lástima. La vi una vez, ese cuerpo, esa carita… la verdad que sí estaba buena.La risita pervertida qu

  • 22cm de Clases   Capítulo 6

    —Ariana, no te rindas. Ese es tu sueño.Ella apretó los puños que hasta casi le crujieron los huesos.—Te lo prometo.Dicho eso, giró la cabeza y me miró, fingiendo una compostura firme, y declaró con voz resuelta:—Y entre nosotros, ya no hay futuro.Después de soltar esa frase, se fueron sin voltear atrás.Mientras veía alejarse a Ariana, sentí un nudo en la garganta.Sabía que por dentro no quería renunciar, pero al final, por mí, cedió ante Estefanía.Sentí una mezcla de gratitud y vergüenza que no pude poner en palabras.Si yo no hubiera sido tan descuidado y no hubiera caído en la trampa de otra, ella no habría pagado con su cupo en el torneo.Cerré el puño con fuerza y apreté los dientes.Ese trago no me lo pasaba ni a la fuerza. Ya iba a ver yo qué se traía entre manos esa Estefanía.Más le valía no dejarme encontrar ninguna prueba, porque si lo hacía, se lo cobraría por mil.Los días siguientes me salté las clases y la seguí veinticuatro horas al día, equipado de pies a cabeza

  • 22cm de Clases   Capítulo 5

    Con la trampa que me armó Estefanía, no me libraba ni de milagro.—Créeme, no le hice nada…Estefanía se metió a la fuerza, la culpable acusando primero.—Ariana, ya viste, ¿no? Anoche intentó violarme, ¡y hoy todavía me citó aquí!Apenas iba a abrir la boca para defenderme cuando Lucero se sumó y le echó más leña al fuego.—¡Tipo asqueroso! ¡Tiene a Ariana y todavía anda encamándose con Fany, puaj!Ariana, destrozada, se tapaba los oídos mientras lloraba a mares.—Esteban, yo no quería creer que fueras capaz de algo así, hasta que lo vi yo misma…La mirada se le clavó en un punto, y las lágrimas brotaron con más fuerza.—Ese es el pastel que más me gusta… ¿también se lo regalaste a ella?Se agachó de dolor, con la cara cubierta de lágrimas.Al verla llorar, a mí también se me partió el corazón, quise abrazarla en ese momento, decirle que las cosas no eran así…Pero los pies se me quedaron pegados al piso, no podía moverme.—Ariana, el pastel lo compré para ti, ni yo sé qué me pasó hac

  • 22cm de Clases   Capítulo 4

    ¿Qué demonios quería? Y encima con tanto misterio.Rezongaba para mis adentros.Apenas entré en la arboleda espesa, me golpeó un aroma suave y fresco que se colaba por la nariz y relajaba el ánimo.Di varias vueltas sin ver a nadie, y cuando empezaba a extrañarme, una voz brotó a mis espaldas.—Llegaste.El saludo me hizo pegar un brinco. Volteé y descubrí una silueta que había aparecido no sé cuándo: era Estefanía.—¿Qué me quieres decir? ¿Para qué me trajiste hasta acá?Estefanía estaba sonriendo extraño.—¿Cómo piensas decirle a Ariana lo de anoche?No sé por qué, sentí una inquietud revuelta por dentro, un desasosiego extraño.—Me dejé llevar, hagamos como si nada hubiera pasado. Te voy a compensar…Estefanía se rio con burla.—¿Compensarme con qué?Mientras me estrujaba la cabeza buscando cómo compensarla, no reparé en el gesto astuto de Estefanía.Sus ojos se desviaron un instante y se clavaron en el pastel que yo llevaba en la mano. Entonces dio un paso al frente de un salto y m

  • 22cm de Clases   Capítulo 3

    En ese momento, una voz me echó un balde de agua fría encima de toda mi emoción.La cama en la que estaba daba contra la puerta, así que cualquier ruidito que viniera del pasillo se oía clarito.—Señora, de verdad le duele el estómago, no le estamos mintiendo…—Últimamente las cosas están muy estrictas, nadie puede estar entrando y saliendo a su antojo, y aparte ya es muy tarde, la enfermería de la universidad tampoco abre, váyanse a tomar una pastilla…Esa voz era la de Lucero, no me podía equivocar.¿Las regresaron?Era obvio que Estefanía también lo captó, porque murmuró bajito:—¡Ya regresaron!A medida que las voces se acercaban, se me encendieron todas las alarmas.Yo seguía en la cama de Estefanía, ¡no podía dejar que Ariana me viera ahí!No me podía quedar.Sin opción, a la fuerza pegué un brinco y me bajé de la cama.Cuando estaban a punto de empujar la puerta para entrar, me trepé de vuelta a la ventana y me escurrí hacia afuera.Últimamente la vigilancia estaba durísima. Cua

  • 22cm de Clases   Capítulo 2

    Lucero se apresuró a retirar la mano y se tapó la boquita.—¡Pum, pum!En ese momento, del cubículo de al lado se escuchó una serie de golpes y, enseguida, la voz de una chica.—Luce, ¿qué te pasa?Era Estefanía, otra de las compañeras de cuarto de mi novia.—Na… nada.—¿Por qué suenas tan rara? ¿Te sientes mal?—Mmm… vi… vi una cucaracha…Del otro lado vino el ruido de la descarga. Estefanía salió del cubículo y se puso a lavarse las manos.—Pues apúrate, te espero afuera.En cuanto Estefanía salió del baño de mujeres, Lucero se zafó de mis brazos y, con la voz temblorosa, dijo:—Yo… yo puedo dejar que tomes mi virginidad… pero no en un lugar así…Dicho esto, se me escapó con todas sus fuerzas, se subió los pantalones y salió del cubículo volteando a verme a cada paso.Poco a poco me fui calmando y, cuando afuera ya no se oía nada, también me escabullí.Al caer la noche, me quedé solo en cuclillas frente a la entrada del dormitorio de chicas, con un único objetivo: meterme con mi novi

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