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last update 公開日: 2026-11-04 02:44:38

Me envolvió en un abrazo repentino, casi desesperado, como si quisiera grabar este momento en su memoria. Antes de separarse, disimuladamente limpió una lágrima que rodaba por su mejilla.

El hombre me dedicó una sonrisa amable antes de tomar a Sol del brazo y conducirla hacia la salida. Los vi perderse entre la multitud, y mi pecho se llenó de una mezcla de tristeza y soledad. Ahora estaba sola.

Los pensamientos comenzaron a inundar mi mente. ¿Estarán bien? ¿Cómo serán sus vidas ahora? ¿Y la mía? ¿Quién será mi comprador? ¿Por qué siento esta inquietud creciendo dentro de mí?

Tan absorta estaba en mis cavilaciones que no noté que alguien se había acercado hasta quedar parado junto a mí. Al alzar la mirada, lo vi: era un hombre alto, de piel clara, aunque ligeramente bronceada, con un semblante serio y una expresión que imponía respeto. Debía tener unos treinta años, tal vez menos, pero su presencia era intimidante.

—Yia.

Mi nombre salió de sus labios con una autoridad que me hizo estremecer. ¿Este hombre es mi comprador? Lo observé detenidamente; su atractivo era innegable, pero había algo en su aura y en su mirada que me hacía querer retroceder.

—¿Es usted? —pregunté con un hilo de voz, sin atreverme a mirarlo directamente.

Él asintió levemente, pero no usó su voz. Aun así, sentí como si todo en mí se volviera vulnerable bajo su presencia.

—Sígame.

Me miró durante unos segundos más, como si quisiera asegurarse de que lo entendiera, antes de girarse con precisión militar y comenzar a caminar. Me levanté rápidamente y lo seguí, manteniendo una distancia prudente y la mirada baja.

No sabía si debía decir algo. ¿Qué podría decir? Hablarle podía provocar su enojo, y eso era lo último que deseaba. El silencio entre nosotros era pesado, y mi ansiedad crecía con cada paso que daba detrás de él.

Finalmente, llegamos a un auto negro de lujo estacionado cerca de la salida. Se adelantó para abrir la puerta del copiloto y me indicó que subiera. Obedecí sin dudar, sintiéndome más nerviosa con cada momento que pasaba.

Él se sentó en el asiento del conductor y, por fin, rompió el silencio.

—Le recomiendo que descanse. —Su tono era neutral, pero la firmeza de sus palabras me hizo saber que no era una sugerencia. Extendió su mano hacia mí con una botella de agua y una pastilla—. Y tómese esto.

Miré la pastilla y luego a él, queriendo preguntar para qué servía, pero su expresión me dejó claro que no debía hacerlo. Tragué saliva y asentí, aceptando el agua y la pastilla. La tomé sin rechistar, aunque mi mente no dejaba de llenarse de dudas y temor.

No estaba segura de cuánto tiempo había pasado. Mi cuello dolía por haber dormido sentada, y ni siquiera sabía exactamente en qué lugar me encontraba.

Al abrir los ojos, los recuerdos me inundaron: el secuestro, la subasta, mi comprador. Todo había sido tan rápido, tan confuso, y ahora estaba aquí, atrapada, sin entender completamente lo que me esperaba.

Miré hacia mi costado. Él seguía allí, con el mismo semblante serio, concentrado en la carretera. No sabía su nombre ni por qué me había elegido, pero algo en su actitud me mantenía al margen, tensa.

Decidí armarme de valor. Al final... ¿qué podía hacerme? ¿Qué era lo peor que podía sucederme?

—¿Cuánto falta? —La pregunta salió casi sin pensar, pero la ansiedad me hizo hablar.

—Ya casi llegamos. — Su respuesta fue tan seca como su actitud. No sé por qué, pero eso me hizo sentir aún más incómoda.

¿Por qué era tan distante? Era desesperante. No sabía si podría soportar estar cerca de alguien tan frío y distante por más tiempo.

Miré hacia el paisaje que pasaba por la ventana. Empecé a reconocer el lugar. Estábamos cerca de mi universidad. Todo esto parecía irreal, ¿acaso él comprador no era de Londres?

Su voz me sacó de mis pensamientos.

—Tome. — Me entregó un folder negro. Lo tomé, sin decir nada. — Llegaremos en 5 minutos, será mejor que lo lea.

Lo miré con curiosidad antes de abrir el folder. Dentro, había una hoja con el encabezado: "Sumisa". Mi corazón dio un pequeño salto. ¿Sumisa? No entendía bien a qué se refería.

Comencé a leer, sin saber si estaba lista para lo que encontraría.

"Sumisa: Que se somete y se deja dominar por la fuerza de las circunstancias o por otras personas, aceptando sin cuestionar su autoridad y voluntad. También al Sumisa se le suele llamar "sometida" por la forma en que se ve expuesto a la autoridad de otro superior. Generalmente, la Sumisa está inmerso en una relación que se conoce como dominación-sumisión.

La sumisa siempre debe dirigirse con respeto a su dominante, refiriéndose a él como "mi señor" o "amo", a menos que el dominante permita lo contrario.

La sumisa debe alimentarse de acuerdo con las indicaciones de su dominante, siguiendo una dieta balanceada. No se le permite saltarse comidas, y como merienda solo podrá consumir frutas.

El dominante puede imponer reglas y, si la sumisa desobedece o resiste, puede ser castigada por su dominante.

La sumisa solo puede mantener relaciones sexuales con su dominante, salvo que el dominante indique lo contrario.

La sumisa tiene una palabra de seguridad cuando está en su límite: "Rojo", lo que indica que el dominante debe detenerse inmediatamente.

Terminé de leer el documento, y mi mente quedó en blanco. Estaba completamente sorprendida. ¿Esto es lo que se espera de mí? ¿Se supone que debo convertirme en su Sumisa? ¿Aceptar todo esto sin cuestionarlo?

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