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Capítulo 6

ผู้เขียน: Liliana Pérez Quiroz
—Vuelve a empezar como pasante y aprende bien cuáles son las reglas de la empresa.

Joel fingió sorprenderse, le jaló suavemente la manga a Esther e intentó disuadirla en voz baja:

—Eso no está bien, ¿no crees? El proyecto ya está casi terminado. Aunque Felipe no tenga grandes méritos, al menos ha trabajado duro.

Esther me examinó de pies a cabeza. Luego levantó la barbilla y bufó con frialdad.

—Si la empresa tuviera que depender de alguien tan mezquino como él, jamás llegaría a nada. Si no da para más, es porque no está a la altura. Joel, desde ahora tú te encargarás del proyecto de Felipe. Tú serás quien responda por él de ahora en adelante.

A Joel se le iluminó el rostro con una codicia imposible de ocultar, aunque seguía fingiendo modestia.

—No creo que eso esté bien, ¿verdad? Después de todo, todavía soy joven y me falta experiencia…

Algunos de los presentes notaron que Esther estaba molesta conmigo, así que enseguida empezaron a seguirle la corriente:

—Esther sí que sabe ver el talento. Felipe se cree demasiado. Ayer ni siquiera se quedó a trabajar horas extra y hoy hasta llegó tarde. Yo digo que ya es hora de bajarle los humos.

—Yo siempre he pensado que Joel tiene muchísimo talento. Felipe podrá tener algo de experiencia, pero aun así no se compara con alguien como él.

Esther arqueó apenas las cejas y, con esa actitud altiva de quien siente que está haciendo una concesión enorme, dijo:

—Si te comportas bien, quizá hasta podría dejarte seguir en la empresa…

Ya no aguantaba seguir oyéndolos turnarse para atacarme, así que la interrumpí sin rodeos.

Fruncí el ceño y dije con indiferencia:

—Disculpa, pero te equivocas. No vine a la empresa a trabajar. Vine a presentar mi renuncia.

Esther se quedó petrificada y soltó, fuera de sí:

—¿Qué?

El personal de Recursos Humanos se acercó y le susurró algo al oído.

La expresión de Esther se ensombreció todavía más, y el pliegue entre sus cejas se marcó con fuerza.

—De verdad que sí sabes montar un escándalo. A cada rato sales con eso del divor… digo, de la renuncia, y encima vienes a insinuar cosas. No olvides que la empresa ya consiguió financiamiento y que muy pronto va a salir a bolsa. Cuando llegue ese momento, les voy a dar bonificaciones a todos los empleados. Esta es una gran empresa a la que muchos ni siquiera logran entrar.

Yo solo la miré con frialdad.

—Lo sé. Así que te pido que firmes mi carta de renuncia cuanto antes. De lo contrario, tendré que pedir arbitraje laboral.

Todos se miraron entre sí, completamente desconcertados, sin entender qué estaba pasando.

Esther apretó los puños con tanta fuerza que las uñas se le clavaron en las palmas. Parecía no sentir el dolor y, aun así, levantó la barbilla con terquedad.

—Perfecto, lárgate. Yo misma te firmo la carta de renuncia. En cuanto te vayas, voy a ascender de inmediato a Joel y a ponerlo al frente del proyecto.

Le arrebató los documentos al personal de Recursos Humanos y alzó el bolígrafo, lista para firmar.

Pero seguía con los ojos clavados en mí, observando cada una de mis reacciones.

Al ver que yo seguía completamente inexpresivo, insistió un par de veces más:

—Después de que la empresa salga a bolsa, no solo voy a ascender a Joel y a subirle el sueldo; también voy a comprarle un auto y una casa. Esa es la recompensa que reciben los que de verdad le aportan a la empresa.

No pude evitar soltar una carcajada.

Yo sabía que lo hacía a propósito, usando a Joel para provocarme y obligarme a ceder.

Lo que ella no sabía era que, hacía apenas un momento, el socio inversionista del proyecto me había llamado para decirme que venía a la empresa a exigir una compensación y que ya estaba abajo, en recepción.

Esther se quedó mirándome, aturdida, al notar mi sonrisa. Luego preguntó con rabia:

—¿De qué te ríes?

—Que te lo explique él.

Mientras hablaba, me aparté con una sonrisa burlona.

Al instante siguiente, apareció detrás de mí el representante de los inversionistas.

Traía el rostro serio.

—Señora Arreola, su empresa incumplió el contrato al cambiar por su cuenta al responsable del proyecto. Por nuestra parte, retiraremos la inversión y dejaremos de participar en sus planes de salir a bolsa.
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