Share

Capítulo 5

Penulis: Bella Grace
last update Tanggal publikasi: 2026-09-03 19:37:06

Regresaron a casa mucho más tarde esa noche.

La casa estaba silenciosa de una manera que Henry nunca antes había notado. No el tipo de silencio pacífico que acompaña al descanso, sino ese incómodo que hace que un lugar se sienta vacío incluso con las luces encendidas. La puerta principal se cerró tras ellos, el sonido resonando levemente, como si las paredes mismas estuvieran escuchando.

La señora Willis estaba en la sala.

Era la única allí.

Henry entró primero, aflojándose la corbata distraídamente. Por costumbre, sin siquiera mirar, se quitó el abrigo de los hombros y lo estiró hacia un lado.

Durante años, ese único movimiento había sido suficiente. Diana siempre estaba allí. Siempre esperando. Siempre lista para quitárselo, sin importar qué tan tarde regresara o qué tan fría fuera su saludo.

Pero esta noche, no pasó nada.

Su mano se quedó en el aire por un breve momento. Frunció el ceño ligeramente, confundido, y luego se dio la vuelta para colocar él mismo el abrigo sobre el respaldo de una silla. La acción se sintió extraña, inconclusa, como si algo faltara.

Lo notó, pero no se detuvo en ello.

Selena lo notó de inmediato.

Se quedó quieta, escaneando la sala con sus pequeños ojos como si esperara que su madre apareciera detrás de una puerta o desde el pasillo.

Por lo general, la voz de Diana ya la estaría llamando, preguntándole cómo le había ido el día, recordándole que se lavara las manos, sonriendo incluso cuando estaba cansada.

Esta noche, no había nada.

Sin voz.

Sin pisadas.

Sin la calidez familiar.

Los ojos de Selena se movieron hacia la pequeña mesa al lado del sofá. Estaba vacía. Sin vaso. Sin pajita. Sin batido.

Su rostro se arrugó ligeramente.

—Papá —dijo, con voz más pequeña ahora, tirando suavemente de la manga de Henry—. ¿Dónde está mami?

Henry miró a su alrededor y luego suspiró.

—Probablemente esté cansada y se fue a dormir temprano —dijo, aunque había incertidumbre en su tono.

Selena negó con la cabeza.

—Mami no duerme temprano —insistió—. Y siempre me hace mi batido de fresa a esta hora.

Hizo una pausa y luego añadió con terquedad:

—Quiero uno ahora.

Henry vaciló. Abrió la boca para descartarlo, luego se detuvo. Nunca antes le había hecho su batido. Nunca lo había necesitado. Diana siempre lo hacía, en silencio, sin recordárselo a nadie.

Se acercó más a Selena y apoyó su mano en el hombro de ella.

—Podemos ir a despertarla si quieres —dijo.

La señora Willis se aclaró la garganta.

Henry se giró hacia ella, notando su expresión adecuadamente por primera vez. Se veía preocupada. Tenía los ojos ligeramente rojos, como si hubiera estado aguantando las lágrimas.

En sus manos, sostenía un sobre con fuerza, como algo frágil que temía dejar caer.

—Señor —comenzó con cuidado—, sé que no me corresponde decir nada, pero la señora Golding ha sido muy devota de esta familia.

Henry frunció el ceño. —¿De qué estás hablando? —preguntó con voz plana.

La señora Willis tragó saliva.

—Hoy... —hizo una pausa, con la voz temblorosa—. Hoy la rompieron.

Henry se burló levemente, sin impresionarse.

—Eso es muy dramático —dijo—. Diana siempre es muy emocional.

La señora Willis negó con la cabeza lentamente.

—Señor Golding, usted sabe cuánto se preocupa ella por usted. Por Selena. Por esta casa.

Algo cambió.

Henry lo sintió antes de comprenderlo.

Los recuerdos afloraron de repente, sin ser invitados, chocando en su mente uno tras otro.

Recordó haber llegado tarde a casa casi todas las noches, agotado e irritado. Abría la puerta de un empujón, arrojaba su abrigo hacia Diana sin siquiera mirar su rostro y pasaba de largo. Ella siempre lo atrapaba. Siempre. Incluso cuando él no reconocía su saludo. Incluso cuando actuaba como si ella fuera parte de los muebles.

Sin embargo, ella nunca se quejó.

Recordó las innumerables noches que se quedó dormido en el sofá, agotado por el trabajo. Se despertaba horas después para descubrir que le habían quitado los zapatos, doblado el abrigo cuidadosamente y colocado una cobija con esmero a su alrededor. Nunca preguntó quién lo había hecho. Nunca le agradeció.

Recordó la noche en que estuvo gravemente enfermo, tosiendo incontrolablemente en la cama. Diana se había acercado, con su mano alcanzando su frente.

—No me toques —le había espetado—. ¿Estás intentando drogarme de nuevo?

El recuerdo le apretó el pecho.

Ella había soltado un leve suspiro, el miedo destellando en su rostro.

—Estás ardiendo en fiebre —había dicho.

Recordó cómo lo ayudó a salir de la casa, con el cuerpo débil y los pasos arrastrándose. Se había apoyado fuertemente en ella sin pensar.

—¿A... a dónde me llevas? —había preguntado.

—Al hospital —había respondido ella sin vacilar.

Henry tragó saliva.

La sala se sintió más pequeña ahora. Más silenciosa.

Miró de nuevo a la señora Willis, que había dejado de hablar, como si ya hubiera dicho suficiente.

—Ella me pidió que le diera esto antes de irse esta noche —dijo la señora Willis en voz baja, tendiéndole el sobre.

Henry frunció el ceño y lo tomó.

—Es su copia firmada —añadió suavemente.

Se quedó mirando el sobre, la confusión apoderándose de él. Sus dedos se apretaron alrededor de él mientras lo giraba lentamente, tratando de darle sentido a sus palabras.

—¿Qué quieres decir con que se fue? —preguntó, con voz más baja ahora mientras comenzaba a abrir el sobre.

La señora Willis bajó la cabeza, incapaz de responder.

Henry sacó el archivo lentamente, como preparándose para lo que sea que hubiera dentro.

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi

Bab terbaru

  • El Arrepentimiento Es Solo El Comienzo   Capítulo 133: Votos y consecuencias

    Una semana después, todo se había puesto en marcha con una especie de certeza callada que hacía que el momento se sintiera real e irreal al mismo tiempo.El lugar de la boda se extendía abierto hacia el horizonte, el aliento calmado del mar moviéndose suavemente a través del espacio, llevando consigo una brisa suave que rozaba cada rostro presente.Diana estaba allí con su vestido, los dedos ligeramente entrelazados frente a ella, su corazón firme pero lleno, como si todo por lo que había pasado la hubiera llevado exactamente a este punto.Se giró ligeramente, echando una mirada a Merlin a su lado.Él captó sus ojos casi de inmediato, como si hubiera estado esperando ese momento, y la sonrisa que se extendió por su rostro cargaba algo más profundo que la alegría.Había orgullo en ella, alivio y algo calladamente posesivo, como un hombre que sabía lo que casi había perdido y se negaba a dejarlo escapar de nuevo.Diana sostuvo esa mirada un segundo más de lo que pretendía, sus labios cu

  • El Arrepentimiento Es Solo El Comienzo   Capítulo 132: Una nueva vida comienza

    Dos días después, Diana, Emma y Merlin estaban sentados en la mesa del comedor, el ambiente cálido y relajado de una manera que ahora se sentía natural, como si así hubiera sido siempre su vida.Los platos estaban llenos, el suave tintineo de los cubiertos contra la cerámica mezclándose con el bajo murmullo de la conversación.Emma se sentaba cómodamente, balanceando las piernas bajo la silla mientras comía, su rostro brillante de satisfacción.«Mami, eres la mejor cocinera del mundo», dijo Emma con plena confianza, levantando una cucharada de comida a su boca como si hiciera una declaración importante.Diana sonrió, sacudiendo ligeramente la cabeza. «No hables mientras comes, cariño», dijo con suavidad, aunque su tono cargaba más afecto que corrección.Emma asintió rápidamente, aunque su sonrisa no se desvaneció.Merlin los observaba a ambos en silencio, algo suave asentándose en su pecho mientras se reclinaba ligeramente en su silla.Momentos como este todavía lo sorprendían, lo fác

  • El Arrepentimiento Es Solo El Comienzo   Capítulo 131: «¿Podemos casarnos?»

    Diana regresó a casa esa noche luciendo agotada de una manera que no podía ocultarse.No era solo cansancio físico. Se asentaba más profundamente que eso, en la forma en que sus hombros caían, en la quietud que la seguía al entrar a la casa.La puerta apenas se había cerrado detrás de ella cuando Merlin dio un paso adelante. Al principio no preguntó nada.Simplemente la atrajo a sus brazos, abrazándola con firmeza, una mano en su espalda, la otra descansando suavemente en la nuca.Ella se apoyó por completo en él, como si eso fuera exactamente lo que necesitaba.La guió lentamente hacia el sofá, su brazo todavía alrededor de ella mientras se sentaban. Solo entonces se apartó ligeramente para mirar su rostro.«¿Cómo está?», preguntó en voz baja.«Está mejor ahora», respondió Diana, su voz baja pero firme.Hubo un breve silencio antes de que ella se girara para enfrentarlo correctamente.Sus ojos buscaron los de él un momento, luego se suavizaron ligeramente, aunque algo inquieto todaví

  • El Arrepentimiento Es Solo El Comienzo   Capítulo 130: Atraída de vuelta

    La llamada no duró mucho, pero fue suficiente para cambiarlo todo.Diana no esperó a pensar las cosas. En el momento en que la terminó, agarró su bolso y se giró hacia la puerta sin vacilación.«Tengo que irme», dijo rápidamente.Merlin ya se estaba moviendo antes de que ella terminara de hablar. «Iré contigo».Ella negó con la cabeza casi de inmediato. «No… déjame ir primero».Él se detuvo, estudiando su rostro, luego asintió. «Llámame cuando llegues».«Lo haré».No dijo nada más antes de salir.El trayecto se sintió más largo de lo que debería. Cada segundo se alargaba, su mente corriendo por posibilidades que no quería considerar.Para cuando llegó, su corazón ya latía de una manera que no podía controlar.Corrió a través de la entrada, sus ojos buscando hasta encontrar lo que buscaba.Selena.La niña yacía en la cama, más pequeña de lo habitual, su energía brillante habitual reemplazada por una quietud callada que inquietó a Diana de inmediato.«Mami…», llamó Selena débilmente en

  • El Arrepentimiento Es Solo El Comienzo   Capítulo 129: Un juego diferente

    El cambio no llegó con ruido. No hubo confrontación, ninguna aparición repentina, ninguna interrupción cuidadosamente sincronizada.Eso fue lo que lo hizo inquietante.Después de todo lo que Henry había estado haciendo, las interrupciones, la presión, la interferencia callada que se había revelado lentamente, el silencio repentino se sentía mal.Diana lo notó antes de poder explicarlo. Al principio llegó como alivio. Pasó un día sin que nada saliera mal. Luego otro.Su horario se alineó perfectamente, las reuniones se realizaron como estaban planeadas, las llamadas llegaron a tiempo, nada se retrasó, nada chocó.Debería haberse sentido como si las cosas finalmente volvieran a la normalidad, pero en cambio la dejó inquieta.Estaba de pie en su oficina una tarde, mirando su calendario, revisándolo de nuevo aunque ya lo había comprobado dos veces.Todo estaba en orden. Demasiado en orden.«Eso es extraño», murmuró para sí misma.Merlin, que había entrado momentos antes, captó el tono de

  • El Arrepentimiento Es Solo El Comienzo   Capítulo 128: Manteniéndose firme

    Para cuando Diana llegó al final de esa semana, ya no estaba adivinando.El patrón se había revelado con demasiada claridad para ignorarlo, y la frustración callada que había estado manejando se transformó en algo más firme, algo más afilado.Ya no se sentía abrumada.En cambio, se sentía enfocada. Quienquiera que estuviera detrás de esto había esperado confusión, distracción, tal vez incluso pánico.Lo que no habían esperado era que ella diera un paso atrás, observara y decidiera que estaba cansada de reaccionar a ciegas.Fue así como se encontró de pie frente a Henry de nuevo, no por accidente esta vez, no porque él apareciera sin invitación, sino porque ella lo eligió.Ella misma envió el mensaje, corto y directo, sin dejar lugar a malentendidos.Él aceptó reunirse con la misma rapidez, como si hubiera estado esperando ese momento todo el tiempo.Cuando ella llegó, él ya estaba allí, sentado, calmado como siempre, su presencia llevando esa misma compostura controlada que ella había

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status