FAZER LOGINAVA DUVALTodo ocurrió tan rápido. La tensión cambió, escalofríos recorriéndome la espalda.Tres hombres se alzaban frente a nosotros, con el niño joven como rehén. Sus ojos se bajaron como si hubiera aceptado su destino.Ethan siseó.—Estaba pensando en acercarnos por detrás, pero ya que ha llegado a esto, deberíamos intentar…—Negociar —murmuré lo bastante alto para que ambos me oyeran.No sabía nada de negociar con asesinos y secuestradores, pero claramente tenían la ventaja.Con un solo tajo de sus cuchillos, la cabeza del niño rodaría por el suelo mientras su cuerpo sin vida caía.Winnie sonrió con sorna, chasqueando la lengua.—No negocian. Pero intentémoslo.Avanzó, soltando su arma con las manos en alto en señal de rendición.Ethan observaba desde un lado, fundiéndose con la oscuridad mientras Winnie hacía lo suyo. Y en cuanto a mí, ya me habían descubierto por mi pésima elección de ropa.Amarillo.¿Quién se adentra en el bosque para un trabajo de asesino vestida de amarillo?
AVA DUVALWinnie estaba sentada perezosamente en el sofá, con la cabeza echada hacia atrás, mirando al vacío.Me quedé en la entrada observándola. Llevaba un traje de cuero oscuro que abrazaba su cuerpo menudo. Un pasador sujetaba a un lado su coleta perfectamente recogida.Sostenía la pistola de Ethan, con los dedos metidos en el guardamonte, haciéndola girar con descuido como si fuera un juguete comprado en una tienda.No había pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, pero ella había cambiado. Su sonrisa había desaparecido, reemplazada por una expresión grave. Igual que Ethan.Ethan, que estaba al otro extremo de la amplia habitación, pareció haberme visto, porque arqueó una ceja.—Winnie —dije, entrando por fin.Su rostro se iluminó, y la expresión sombría se disipó como si nunca hubiera estado allí.Saltó a sus pies y abrió los brazos intentando abrazarme.Y lo hizo.Mis brazos también la rodearon; el calor de su cuerpo me calentó a mí también.—Déjame adivinar… ¿tam
AVA DUVALEstaba sentada ante la mesa de lectura, la pantalla de mi tableta reflejándose en mi cara mientras desplazaba las fuentes de mi investigación.¿Cuál era la verdadera misión de VAR? ¿Quiénes eran realmente, de verdad?Ese pensamiento me había atormentado desde la repentina revelación del asesino. Ethan dijo que mi padre era plenamente consciente de eso, y por más que quisiera negarlo, él se mantenía abiertamente cercano a esa organización. Los elogiaba por todo tipo de hazañas y llevaba mucho tiempo manteniendo lazos con ellos.Justo entonces, mis ojos captaron una fuente. Un sitio web basado en incontables conspiraciones. Personas al azar publicaban sobre ciertas conspiraciones, ya fueran algo tan innecesario como por qué las galletas se hornean y no se hierven, hasta las más importantes.Deslizando los dedos por la pantalla, finalmente encontré lo que buscaba.Un artículo de longitud media con el título escrito en negrita para que nadie lo pasara por alto:**LA CONSPIRACIÓN
AVA DUVALTodo a mi alrededor se volvió un borrón. El impacto instantáneo provocó un zumbido agudo en mis oídos. La habitación giraba en círculos, haciéndose más pequeña cada vez que intentaba retener el aliento. La imagen que había construido de Ethan se derrumbaba —pedazo a pedazo. Cada ladrillo contenía la verdad que creía conocer sobre él.No. Tenía que estar mintiendo. Levanté la mirada hacia ella; me miraba en silencio, con los documentos todavía perfectamente sostenidos en su brazo. Esa mirada lastimera en sus ojos despertó emociones que no pude contener.—Estás mintiendo —solté con desafío.Esto no podía ser cierto. Ethan no era un asesino. Era mi guardaespaldas, el que me había salvado de las personas que realmente intentaban matarme.Si hubiera querido verme muerta, lo habría hecho mucho antes.Sacudí la cabeza, intentando engañarme a mí misma. Esto era un sueño y la gente podía volverse paranoica en los sueños.El temblor de mis manos decía lo contrario. Aferré el dobladill
AVA DUVALTodo a mi alrededor se volvió un borrón. El impacto instantáneo provocó un zumbido agudo en mis oídos. La habitación giraba en círculos, haciéndose más pequeña cada vez que intentaba retener el aliento. La imagen que había construido de Ethan se derrumbaba —pedazo a pedazo. Cada ladrillo contenía la verdad que creía conocer sobre él.No. Tenía que estar mintiendo. Levanté la mirada hacia ella; me miraba en silencio, con los documentos todavía perfectamente sostenidos en su brazo. Esa mirada lastimera en sus ojos despertó emociones que no pude contener.—Estás mintiendo —solté con desafío.Esto no podía ser cierto. Ethan no era un asesino. Era mi guardaespaldas, el que me había salvado de las personas que realmente intentaban matarme.Si hubiera querido verme muerta, lo habría hecho mucho antes.Sacudí la cabeza, intentando engañarme a mí misma. Esto era un sueño y la gente podía volverse paranoica en los sueños.El temblor de mis manos decía lo contrario. Aferré el dobladill
AVA DUVALEstaba sola en la sala de arte, mirando la hoja en blanco frente a mí. El sol se había vuelto de un amarillo brillante y sus rayos cálidos se filtraban en la habitación de color verde perenne.Varios cuadros se erigían alrededor de la gran sala; el de Ethan estaba ahí, justo delante.Había capturado el brillo cálido de sus ojos, y esa expresión me hacía saltar el corazón dos veces. Quería pintar más de él: sin camisa, con el agua goteándole del pecho y un sol anaranjado proyectando tonos cálidos sobre esa mirada calculadora.Me llevé las manos a las mejillas ardiendo y negué con la cabeza para ahuyentar esas imágenes lascivas. Esa mañana me asomé por la puerta entreabierta y lo vi frente al portátil, tecleando a toda velocidad.Su concentración era tan absoluta que todo a su alrededor parecía gris, incluso yo. Me escabullí, sin querer ser la molestia que él no necesitaba.Últimamente pasaba más tiempo frente al portátil, ya fuera tecleando o simplemente mirando la pantalla,







