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Capítulo 2

ผู้เขียน: Olivia Terrane
last update วันที่เผยแพร่: 2026-05-08 00:07:29

Tuve que alejar el teléfono de mi oído porque Kate no paraba de gritar y, a este paso, estaba segura de que me quedaría sorda. Apenas la había puesto al tanto de la cena y de la idea que mamá había tenido cuando empezó a desbordar de emoción, como si hubiera ganado la lotería.

“¡No lo puedo creer! ¡NO LO PUEDO CREER! ¡Vamos a ir al concierto! ¡Tu mamá dijo que sí!”

“Kate, espera, tenemos una condicionante”, respondí con cautela. La verdad era que, si ya no había entradas disponibles, no sabía cómo iba a salir de esta.

“Lo sé, lo sé, Cams, pero lo importante fue el sí. Ahora mismo consigo la entrada de Jacob; estoy segura de que aún hay entradas disponibles. ¡Cams, estoy tan feliz; no puedo con la emoción!”

«Dios, si todavía hay entradas disponibles, debe ser por algo…»

“Sí, eso ya lo había notado”, me reí, imaginándola saltando en su cama como una niña de cinco años.

“Muchas gracias, Cami, por acompañarme.”

“Bueno, más bien deberías agradecerle a Jacob. Mamá había dicho que no.”

“¡Es cierto!”, hubo un breve silencio del otro lado de la línea, hasta que añadió: “Espera, con la euforia olvidé por completo que se trataba de Jacob. ¿Cómo te sientes al respecto?”

“Mmm… creo que no he pensado mucho en eso. Me sorprendió que dijera que sí”, contesté, y era cierto. Estaba tan ansiosa por contarle a Kate que iríamos que ni siquiera me había detenido a reflexionar sobre lo que implicaba pasar tiempo con Jacob, sin mamá ni papá a la vista. Creo que nunca había estado en una situación así; lo más cercano a ‘convivir’ a solas había sido esperar juntos los tres minutos que tardaban unas palomitas en el microondas, sin que ninguno de los dos dijera palabra alguna.

“Vaya, sí que fue una sorpresa. No me imagino a Jacob en un concierto de este tipo. ¿Sabrá que los trajes no están incluidos en el código de vestimenta?”

Esa sí me hizo reír de verdad. Kate siempre terminaba con algún comentario que remataba la conversación.

“Supongo que tendremos que esperar hasta el sábado para averiguarlo.”

“¡Supongo que sí!”, exclamó con un entusiasmo inagotable y luego añadió. “De la logística mejor ni hablamos, ¿verdad?”

“No quedamos en algo específico y ahorita prefiero no entrar en detalles; al menos, deberíamos esperar a confirmar que efectivamente tiene entrada.”

“Estoy en ello, sólo dame un par de segundos más…”

Mientras esperaba a Kate, comencé a divagar sobre cómo sería la experiencia de ir a un concierto con Jacob, cómo se comportaría.

“Listooo. Ya tenemos la entrada de nuestro héroe sin capa.”

“Estamos seguras de que queremos hacer esto, ¿verdad?”

“Camilaaa, obvio estamos súper ultra mega seguras. Es Trollex, recuérdalo”.

«Es Jacob, recuérdalo.»

“Bueno, yo sólo decía… para estar cien por ciento seguras”, dije tratando de aligerar el ambiente.

“¡Estamos mil por ciento seguras!”, contestó Kate con demasiado entusiasmo. No podía quitarle esto, no por mis inseguridades.

Seguimos hablando un rato más, riendo y diciendo tonterías al respecto, pero mientras lo hacíamos, yo ya empezaba a sentir una incomodidad distinta, como si, bajo la superficie de la emoción, hubiera algo que no podía nombrar del todo. Una sensación extraña, indefinida, que se instalaba despacio y me acompañaba cada vez que pensaba en el sábado.

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