หน้าหลัก / Mafia / LA TENTACIÓN DE MI ENEMIGO / CAPÍTULO 74: UNAS CUANTAS MENTIRAS

แชร์

CAPÍTULO 74: UNAS CUANTAS MENTIRAS

ผู้เขียน: Dirtsa Aijem
last update วันที่เผยแพร่: 2026-10-29 03:24:26

Claudine enfureció y no lo ocultó.

—¿Es en serio, Madeleine? ¿Me estás tomando el pelo?

—No te estoy tomando el pelo, madre. Hablo muy en serio —respondió fastidiada.

Claudine soltó un suspiro impaciente.

—¿Has conocido al resto de su familia?

—Todavía no.

—¿Y has conseguido averiguar algo sobre sus negocios? ¿Sobre la gente con la que se reúne? ¿Sobre Córcega?

—No.

—Entonces tienes que esforzarte más. No puedes quedarte allí esperando que Fabien te entregue sus secretos volunt
อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป
บทที่ถูกล็อก

บทล่าสุด

  • LA TENTACIÓN DE MI ENEMIGO   CAPÍTULO 75: BASTANTE INTRIGADA

    —¿Piensas quedarte encerrada aquí hasta que termine el año? Madeleine levantó la mirada del libro que tenía entre las manos y encontró a Angeline apoyada contra el marco de la puerta, observándola con una sonrisa divertida. —¿Siempre entras a las habitaciones ajenas sin pedir permiso? —Llamé dos veces. Como no respondiste, supuse que estabas dormida o que habías decidido ignorarme. —Angeline entró y cerró la puerta detrás de ella—. Veo que era lo segundo. Madeleine dejó el libro sobre la cama. —¿Necesitas algo? —En realidad, vine a decirte que esta noche tenemos una cena familiar y que se espera tu presencia. —¿Una cena? —Sí, Madeleine. Esa costumbre tan extraña que tenemos los seres humanos de reunirnos alrededor de una mesa para comer. Madeleine puso los ojos en blanco, provocando una carcajada en Angeline. —No estoy de humor para reuniones familiares y mucho menos con la realeza. —Pues tendrás que encontrarlo antes de las ocho. —¿Y si no quiero asistir? An

  • LA TENTACIÓN DE MI ENEMIGO   CAPÍTULO 74: UNAS CUANTAS MENTIRAS

    Claudine enfureció y no lo ocultó. —¿Es en serio, Madeleine? ¿Me estás tomando el pelo? —No te estoy tomando el pelo, madre. Hablo muy en serio —respondió fastidiada. Claudine soltó un suspiro impaciente. —¿Has conocido al resto de su familia? —Todavía no. —¿Y has conseguido averiguar algo sobre sus negocios? ¿Sobre la gente con la que se reúne? ¿Sobre Córcega? —No. —Entonces tienes que esforzarte más. No puedes quedarte allí esperando que Fabien te entregue sus secretos voluntariamente. Necesitas conseguir que confíe en ti. Madeleine bajó la mirada hacia su mano libre y comenzó a juguetear distraídamente con uno de sus anillos. —Quizá regresemos a Córcega pasado mañana. La reacción fue inmediata. —¿Pasado mañana? Madeleine dejó de mover los dedos. —Eso creo. —¿Fabien irá contigo? —Supongo. —¿Quién más? Madeleine tardó deliberadamente un poco más en responder. —No lo sé. —Intenta averiguarlo. —¿Por qué te interesa tanto saber exactamente dónd

  • LA TENTACIÓN DE MI ENEMIGO   CAPÍTULO 73: ENCERRADA

    Habían pasado tres días desde que Madeleine llegó a Mónaco y, durante ese tiempo, apenas había salido de su habitación. No estaba enferma ni tenía ningún impedimento para hacerlo. Simplemente no tenía deseos de encontrarse con nadie. Cuando le llevaban las comidas, rechazaba, con alguna excusa, cualquier intento del personal por informarle sobre actividades que podía realizar dentro o fuera de Palacio. Necesitaba tiempo para pensar, aunque cuanto más tiempo pasaba a solas, menos conseguía ordenar sus pensamientos. Fabien tampoco parecía tener demasiado interés en sacarla de su encierro. Desde aquella conversación en el despacho, no había vuelto a buscarla. No había entrado en su habitación, no había preguntado si necesitaba algo y, por supuesto, tampoco había dormido con ella. Madeleine ni siquiera sabía en qué habitación lo estaba haciendo él o si lo estaba haciendo en Palacio. Había supuesto que en algún momento aparecería para continuar restregándole más mentiras de su famili

  • LA TENTACIÓN DE MI ENEMIGO   CAPÍTULO 72: UNA MENTIRA

    Madeleine no reaccionó.Miró primero el objeto y después los restos de la piedra sobre el escritorio. Finalmente extendió la mano y Fabien dejó caer el pequeño dispositivo sobre su palma.—Q-Qué... ¿Qué es esto? —titubeó.—Un rastreador.Madeleine levantó bruscamente la mirada.—No...Se obligó a contener la reacción inmediata y volvió a observar el dispositivo, sin poder creer lo que estaba viendo.Tenía que existir una explicación. Su madre podía ser muchas cosas, pero aquello no significaba necesariamente lo que Fabien estaba insinuando.—Mi madre pudo ponerlo por mi seguridad —dijo finalmente—. Para saber dónde estaba en caso de que me ocurriera algo.Fabien soltó una sonrisa incrédula e irónica y negó, mientras la observaba con esa mirada fría.—Si tu madre hubiera querido protegerte, te habría informado que llevabas un dispositivo de rastreo. No habría necesitado inventarse una historia sobre una dichosa tatarabuela, generaciones de mujeres Le Roy y una supuesta reliquia para co

  • LA TENTACIÓN DE MI ENEMIGO   CAPÍTULO 71: LA GRAN RELIQUIA FAMILIAR

    El automóvil atravesó las rejas de la propiedad de los Lacroix y avanzó por el camino que conducía hasta la mansión. Madeleine observó el edificio a través de la ventanilla mientras el vehículo se detenía frente a la entrada principal. Después de enterarse en pleno vuelo de que Fabien había cambiado su destino sin molestarse siquiera en comunicárselo, había tenido tiempo suficiente para imaginar el recibimiento que encontraría en Mónaco.Esperaba a Fabien, por supuesto. Quizá también a Angeline o a algún otro miembro de la familia. No una celebración absurda por su llegada, pero sí algo acorde con la llegada de la nueva princesa a la residencia de la familia de su esposo.Pero grande fue su decepción cuando no encontró nada de eso.Cuando bajó del automóvil, únicamente varios hombres de seguridad se encontraban frente a la mansión. Uno se hizo cargo de su equipaje mientras otro se aproximaba a ella con una respetuosa inclinación de cabeza.—Princesa. Bienvenida a Palacio.Madeleine pe

  • LA TENTACIÓN DE MI ENEMIGO   CAPÍTULO 70: CAMBIO DE PLANES

    Madeleine cerró los ojos y sacudió la cabeza. No quería escuchar aquello. No después de todo lo que había ocurrido desde que Fabien le mostró aquella maldita grabación. No después de haber pasado horas intentando reconstruir la confianza en su familia y de acabar de prometerles a Romain y a Claudine que no volvería a dejarse influenciar contra ellos. —No —repitió—. Romain no pudo decirte algo así. —Lo hizo. Me dijo que si vuelvo a colmarle la paciencia se deshará de mí porque ya no me necesita. Madeleine abrió los ojos y miró nuevamente la mejilla amoratada de Victoirie. Aquella marca estaba allí. El labio partido también. Podía negar las palabras porque no las había escuchado, pero no podía fingir que no estaba viendo las consecuencias de algo que había sucedido. Victoirie aprovechó su vacilación. —Romain y Claudine te están utilizando, Madeleine. Aquello consiguió que Madeleine reaccionara. —No. —Sí. —No sabes de qué estás hablando. —Sé mucho más de lo que crees. —Los ojo

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status