เข้าสู่ระบบDurante semanas, Adrian Cross había estado librando una batalla que parecía incapaz de ganar.Cada mañana traía un nuevo titular. Cada tarde, otro rumor. Y cada noche terminaba con él sentado a solas en su despacho, contemplando pruebas que parecían diseñadas para destruir todo lo que alguna vez había amado.Su reputación estaba sufriendo.Su empresa estaba bajo escrutinio.Su matrimonio pendía de un hilo que ni siquiera podía alcanzar.Y Shannon Blake seguía ahí fuera, contándole al mundo con total seguridad que él la había perjudicado.Pero aquella mañana, algo cambió.Todo comenzó con una llamada telefónica.Adrian estaba de pie junto a los ventanales de su despacho, contemplando la ciudad, cuando Daniel entró sin llamar.—Señor, tenemos que hablar.Adrian apenas se volvió.—Si es otro informe sobre Vivian, avísame cuando tengas algo útil.—No se trata de Vivian.Eso captó su atención.Adrian se dio la vuelta.Daniel parecía inusualmente serio. Sostenía una carpeta gruesa en una ma
Vivian Lane había aprendido a desaparecer.No por completo.No de la manera en que las personas desaparecían en las películas, cambiando sus nombres y convirtiéndose en personas completamente diferentes.Seguía siendo Vivian Lane.Seguía teniendo el mismo rostro, los mismos ojos, la misma sonrisa que Adrian Cross solía decir que era su cosa favorita en el mundo.Y todavía llevaba a su hijo en el vientre.Pero ahora se había convertido en una mujer que revisaba el pasillo antes de abrir la puerta de su apartamento, una mujer que miraba por encima del hombro cada vez que escuchaba pasos detrás de ella y una mujer que llevaba mascarilla incluso cuando hacía tanto frío que le dolían las mejillas.Porque ser reconocida ya no era un inconveniente insignificante.Era una amenaza.Una sola fotografía podía destruir todo aquello que tanto le había costado construir.Una persona que la reconociera en un supermercado podía publicar una foto en internet con un titular como: ¿ACASO NO ES ESTA LA E
Três semanas sem Vivian Lane haviam transformado Adrian Cross em um homem que ninguém mais reconhecia.A mansão já não era um lar.Era um lugar onde um bilionário furioso andava de um cômodo para outro, descontando sua raiva em qualquer pessoa que tivesse o azar de cruzar seu caminho, tomando café que nunca terminava e encarando um celular que nunca tocava com a única ligação que ele queria receber.Sua esposa havia ido embora.Seu casamento estava desmoronando.E a mulher responsável pelo escândalo ainda trabalhava em sua empresa.Adrian estava começando a perder a cabeça.— ONDE ESTÁ MEU CAFÉ DA MANHÃ?Sua voz trovejou pela sala de jantar.Uma jovem empregada entrou às pressas, quase tropeçando nos próprios pés.— Desculpe, senhor. Já estou trazendo.— Já? — repetiu Adrian, levantando os olhos do celular. — Vocês entendem o significado dessa palavra? Pedi meu café da manhã há vinte minutos!— Desculpe, senhor.— Pare de se desculpar e faça seu trabalho!A empregada abaixou a cabeça
TRES SEMANAS DESPUÉSVivian Lane estaba muerta.Al menos, eso era lo que quería que el mundo creyera.No literalmente, por supuesto.Pero la mujer que había entrado en la vida de Adrian Cross, se había enamorado de él y había creído tontamente que el amor podía soportarlo todo...Había desaparecido.Y Vivian pensaba mantener las cosas así.Lo primero que hizo fue abandonar el país.Lo segundo fue cambiar su número de teléfono.Lo tercero fue asegurarse de que nada de lo que dejara atrás pudiera conducir a Adrian Cross hasta ella.Había pasado semanas planeando su desaparición y ahora, mientras estaba de pie en un pequeño apartamento a miles de kilómetros del único hogar que había conocido durante los últimos meses, se preguntaba si por fin lo había conseguido.La ciudad que se extendía al otro lado de su ventana le resultaba desconocida.Las calles también.El idioma que escuchaba hablar a las personas que pasaban por debajo de su ventana era algo a lo que todavía estaba acostumbrándo
Adrian Cross estaba perdiendo la cabeza.Y, por primera vez en su vida, no podía hacer absolutamente nada al respecto.Habían pasado casi veinticuatro horas desde que Vivian se había marchado de su casa, y él todavía no tenía ni idea de dónde estaba.Ninguna dirección.Ninguna ubicación.Ningún mensaje que le confirmara que estaba a salvo.Nada.La había llamado tantas veces que había perdido la cuenta. Le había enviado mensajes, dejado mensajes de voz e incluso había intentado llamarla desde el teléfono de su oficina cuando ella dejó de contestar su número personal.Todos los intentos habían terminado de la misma manera.Silencio.Su esposa había desaparecido de su vida, y él estaba sentado en su oficina, observando cómo sucedía.—Vuelve a llamar a Stacy.Daniel, que estaba de pie frente a su escritorio con una tableta en la mano, levantó lentamente la cabeza.—Señor, ya lo he intentado.—¡Entonces inténtalo otra vez!—Lo hice. Su teléfono va directamente al buzón de voz.Adrian golp
Adrian apenas había dormido aquella noche.Cada vez que cerraba los ojos, veía a Vivian sentada en la cama de ambos, con lágrimas recorriendo sus mejillas y mirándolo como si fuera un desconocido.Ya no te conozco.Sus palabras lo habían perseguido a todas partes.Las había escuchado mientras caminaba de un lado a otro de su estudio. Las había escuchado mientras llamaba a Daniel para exigirle novedades sobre la investigación. Incluso las había escuchado cuando finalmente subió las escaleras y encontró a Vivian acostada de lado, dándole la espalda.Había querido abrazarla.Había querido explicárselo todo una vez más.Pero ¿qué podía decir que no hubiera dicho ya?Alguien estaba destruyendo deliberadamente su matrimonio y, por más veces que insistiera en que los mensajes eran mentiras, las pruebas seguían empeorando.Primero, las fotografías.Después, las grabaciones.Ahora, una afirmación de que Shannon estaba embarazada de su hijo.Adrian se frotó el rostro y miró el reloj.5:38 a. m.







