—Últimamente sí estoy bastante ocupada —respondió Catalina con un tono muy neutro, pero sin dar detalles.Con otros miembros de la familia Cantú presentes, no podía negar lo del embarazo.Además, cuando la tía segunda dijo eso, estaba observando claramente a Leo.Lo que ella dijera no le importaba a nadie.Los demás dirigieron la mirada hacia Leo.Él miró a Catalina, pero no dio una respuesta clara. Solo dijo:—El caramelo estaba muy bueno.Catalina esbozó una sonrisa leve:—Ya no queda.Leo preguntó:—¿Dónde los compraste?—Me los regaló un amigo, a él no le gustan.Al oír eso, Leo la miró otra vez, pero no preguntó más.La tía segunda fue ignorada, se quedó sentada con mala cara.Otra tía se apresuró a sonreír:—Mira, Catalina ya está tan mayor.—Cuando era pequeña, siempre andaba detrás de Leo. —Y de tanto jugar, acabaría siendo su esposa.La tía segunda soltó una risita:—Con lo joven que era, ya tenía buen ojo. —Las otras niñas no se atrevían a seguir a Leo. —El otro día, una
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