La llamada de Mauro pidiéndome que subiera de inmediato a su despacho sonó diferente a cualquier otra. Había un matiz tenso en su voz, una urgencia contenida que me hizo dejar de lado los informes sobre la mesa y subir directamente por el ascensor privado.Al cruzar la puerta de su oficina, la atmósfera se sentía densa. Mauro caminaba de un lado a otro frente al gran ventanal, con la chaqueta desabrochada y las manos metidas en los bolsillos. Lucía profundamente inquieto, visiblemente nervioso, algo sumamente inusual en un hombre que solía mantener el control absoluto sobre cada situación.En cuanto advirtió mi presencia, detuvo sus pasos. Me miró a los ojos con una gravedad que me erizó la piel.—Ann... entra, por favor —dijo con la voz baja, acercándose a mí.Tomó mis manos con delicadeza pero con firmeza, me guio hacia el sofá de cuero del área de visitas y se aseguró de que me sentara. Él no se acomodó en su sillón ejecutivo; prefirió ponerse de cuclillas frente a mí, sosteni
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-10-09 อ่านเพิ่มเติม