Max llegó al despacho del juez y le exigió reconsiderar el caso. Sin embargo, el magistrado se negó en redondo, aclarándole que el abogado de la defensa había presentado argumentos impecables. Max salió de ahí furioso, subió a su lujoso auto y arrancó a toda velocidad.En ese momento, el teléfono del vehículo comenzó a sonar; era una llamada de su madre.—Hijo, ¿cómo estás? —saludó la mujer al otro lado de la línea.—Mal, mamá.—Déjame adivinar... Perdiste un caso.—Sí. Malditos asilos políticos —masculló Max, apretando el volante con fuerza.—Ya basta, Max. Deja ese odio contra esa gente; son seres humanos igual que nosotros.—Por favor, mamá —la interrumpió él, con la voz cargada de amargura—. ¿Ya olvidaste que uno de ellos mató a papá? A mi padre, cuyo único error fue intentar ayudarlos.—Por uno no deben pagar todos, hijo...—Ya, mamá —cortó Max, queriendo cambiar de tema—. Dime a qué se debe tu llamada.—Esta noche hay una cena muy importante en la casa, te espero.—¿Cuál es el m
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-09-09 อ่านเพิ่มเติม