“Estás maldita.”Esas palabras habían sido susurradas a Aria desde el momento en que nació, y esta noche resonaban más fuerte que nunca.La música y la celebración retumbaban por todo el salón. Todo aquello era por ella: la loba rota, la sangre muerta, la novia no deseada.Aria estaba de pie junto a la mesa del banquete, con las piernas entumecidas mientras apretaba los dedos con fuerza. Aquella era su celebración, pero tenía prohibido siquiera sentarse.Llevaba un largo vestido carmesí que se ajustaba a sus cicatrices. Le palpitaban los hombros donde las largas marcas diagonales permanecían ocultas bajo la tela.Aquella noche no llevaba cadenas en las muñecas, pero se sentía más atrapada que nunca. Mantenía la mirada baja; no se atrevía a levantarla, por miedo a provocar otra paliza.—Baila, Aria, baila —se burló alguien desde el otro lado del salón.—Eres la invitada de honor, ¿no? —se mofó otro—. Deberías bailar para nosotros.Ronan, su borracho medio hermano y heredero de la manad
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-05 Mehr lesen