Me alucina lo rica que es la escena del arte contemporáneo en España; hay opciones para todos los gustos y niveles, y cada ciudad tiene su propio latido creativo.
Si yo buscara un grado amplio y con tradición, miraría las facultades universitarias de Bellas Artes: la de la Universidad Complutense de Madrid y la de la Universidad de Barcelona suelen aparecer en todas las listas por su oferta teórica y práctica, profesorado con trayectoria y conexiones institucionales. En paralelo, hay escuelas de arte y diseño con enfoques muy prácticos y experimentales: en Barcelona destacan centros como EINA o la Escola Massana, que combinan talleres, proyectos y relaciones directas con galerías locales; en Valencia, la EASD (Escuela de Arte y Superior de Diseño) y centros como el IVAM ofrecen una escena joven y una buena relación con la investigación y las prácticas curatoriales.
Más allá de la formación reglada, recomiendo mirar residencias y plataformas de producción: en Madrid, Matadero y La Casa Encendida generan muchas oportunidades de mostrar proyecto y conectar con
curadores; en Barcelona, Hangar es un punto de encuentro para artistas que necesitan espacio de trabajo y comunidad. También es clave fijarse en los museos y su programación: el «Museo Reina Sofía» en Madrid, el MACBA en Barcelona, el IVAM en Valencia o el MUSAC en León no solo exponen, sino que organizan seminarios, programas de formación y prácticas profesionales que enriquecen cualquier estudio.
A la hora de decidir, yo priorizaría tres cosas: el tipo de formación (más teórica vs. más práctica), las oportunidades de exhibición y residencias que ofrezca la ciudad, y el coste de vida. Madrid y Barcelona tienen ecosistemas muy grandes y mucha oferta cultural, pero también son más caros; ciudades como Valencia, Bilbao o Sevilla combinan escenas activas con costes más moderados y, a veces, una mayor visibilidad local. Personalmente, lo que más disfruto es mezclar clases con proyectos reales: hacer un curso de posgrado, entrar en una residencia breve y aprovechar las convocatorias locales para exponer. Esa mezcla de teoría, taller y vida pública me parece la mejor escuela.