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Mitología
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Characters

34
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Mujer Poderosa
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Rompehogares
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Amor Incondicional
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Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
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Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
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Plot & Setting

31
Despertar×
All
Arrepentirse
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Despertar Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Despertar short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Despertar.
A tres mil millas de distancia - undefined novels & stories
Eternity
Cuando mis padres se divorciaron, sus abogados redactaron un acuerdo de custodia. Mi hermana y yo viviríamos con cada uno de ellos por separado y cambiaríamos de casa al comienzo de cada año escolar. El cambio se hacía cada agosto en La Serata, el restaurante de la familia Moretti. Cada año, mis padres discutían por quién pasaría más tiempo con Sofía. —Ven conmigo a St. Barts para Día de Acción de Gracias —insistió mamá. El rostro de papá se endureció. —Sofía estará conmigo este año. Ella pasará las fiestas conmigo. Mamá sacó su calendario. —El año pasado me la dejaste diecinueve días más. Voy a recuperar esos días. Todos y cada uno de ellos. —Dos de esos días fueron noches de escuela. No cuentan. Sofía apoyó la barbilla en una mano y les dedicó una sonrisa indefensa, como la de una princesa abrumada por tanta devoción. —Si tan solo hubiera dos yo... Media hora después, mis padres llegaron a un acuerdo y reservaron el viaje juntos. Solo entonces Sofía me miró. —¿Y Emilia? Papá tomó su vaso de agua y desvió la mirada, como si yo no estuviera allí. —Ella no es mi responsabilidad este año. Mamá finalmente sostuvo mi mirada. —El grupo hotelero cerrará una adquisición el próximo mes. No tengo tiempo para esto. St. Gabriel todavía tiene habitaciones disponibles en el internado para estudiantes de último año. Te quedarás allí. Ellos acababan de contar cada hora que Sofía había pasado lejos de ellos. Cuando se trataba de mí, podían entregarse un año entero sin siquiera pestañear. Debajo de la mesa, alisé la servilleta que había estrujado entre el puño. Mi celular se iluminó. "Señorita Harper: Su expediente le permite optar por varias de las mejores universidades de la Costa Este. La beca de investigación del Instituto Westbridge también sería una excelente opción. ¿Cuál es su primera elección?" Miré California al otro lado del mapa y escribí mi respuesta. "Westbridge". Tres mil millas deberían ser suficientes para alejarme de mi familia para siempre.
El Último Mes Sin Amo - undefined novels & stories
Bagel
Este era el noveno año en que Dante y yo cumplíamos con el “Mes Sin Amo”. El heredero de la familia Corinni siempre había creído que esa regla absurda haría que lo nuestro durara más: durante un mes después de nuestro aniversario, él era libre… y nosotros desaparecíamos por completo de la vida del otro. Si alguno encontraba a alguien más adecuado, debía desearle lo mejor. Si no… simplemente volvíamos a lo de siempre, como si nada hubiera pasado. A mi alrededor, los hombres de la familia rociaban champán sin ningún control, riendo como si celebraran algo grandioso. —¡Por otro año de libertad! ¡Felicidades a nuestro subjefe por recuperar su estatus de soltero! —¡La apuesta de la familia está abierta! ¡A la izquierda si creen que aún se casarán, a la derecha si piensan que esta vez se terminó para siempre! A través del humo espeso de los puros, permanecía sentada en la esquina de un sofá de cuero, observando con frialdad, completamente ajena… como si aquella farsa no fuera conmigo. Dante pasó junto a mí con naturalidad, su mano firmemente apoyada en la cintura de Scarlett. Ni siquiera se detuvo; solo inclinó ligeramente la cabeza al rozarme, lo suficiente para dejar caer un susurro en mi oído: —No te hagas ilusiones… Siempre serás mi única Donna. "Soy una cometa… No importa qué tan lejos vuele, la cuerda siempre la tienes tú", pensó Aurora. Apoyé mis dedos fríos sobre la suave curva de mi vientre, manteniendo el rostro completamente inexpresivo. Dante… esta vez, en la mesa de apuestas de la familia, voy a apostar por “el final”. Voy a desaparecer por completo de tu mundo. "Esa cuerda de la que estás tan orgulloso… esta noche, la voy a cortar yo misma", pensó Aurora.
Mentiras en el corazón de un mafioso - undefined novels & stories
Lía Vallejo
Aquel día, en nuestro quinto aniversario de boda, recibí una llamada. Era el encargado del fondo familiar: le avisaba que una de las piezas almacenadas estaba por vencer y debía retirarla cuanto antes. Mi esposo, Mateo Fuentes, también conocido como el jefe de la mafia, estaba tan ocupado que ni siquiera se tomó un minuto para pensarlo. Así que decidí ir yo a recoger la caja. Dentro encontré un rollo de película antigua. El responsable me advirtió que, si no la revelaba pronto, el material se estropearía con el tiempo. Cuando por fin la revelé, cada fotografía mostraba a Mateo con Elsa Lara, su primer amor, sonriendo de una forma tan dulce que me dejó sin aliento. Y en todos sus álbumes, ni una sola foto mía. De repente, la puerta de la oficina se abrió de golpe. Mateo entró alterado, visiblemente molesto, y preguntó con impaciencia: —¿Anita Silva, estás revisando mi privacidad? Lo miré con calma. No grité, no pregunté nada. Solo dije: —Divorcémonos. Su expresión se endureció. Sin decir una palabra, tomó las fotos y las metió en la trituradora. Cuando el ruido cesó, se giró hacia mí y soltó: —Ya las destruí. ¿Y aun así quieres divorciarte? Una sonrisa amarga se me escapó. —Sí.
Odiada por el Don, Amada por el Magnate - undefined novels & stories
Serein M
Cuando una caída casi me hizo perder a mi bebé, mi esposo, Cassius, el Don más poderoso de Nueva York, estaba organizando una lujosa gala de cumpleaños para Camilla, su amor de la infancia. Lo llamé y le supliqué que me ayudara, pero él creyó que solo estaba montando un berrinche barato para llamar su atención y me colgó sin la menor consideración. Como su esposa, yo llevaba el honorable título de Donna. Lo que nadie sabía era que ni siquiera podía reunir mil dólares. Todo porque Cassius, con la excusa de «convertirme en una Donna digna», le había entregado a Camilla el control total de mi vida y de mis finanzas. Desesperada, le rogué ayuda a cualquiera que estuviera dispuesto a escucharme, pero, cuando por fin conseguí reunir el dinero, el corazón de mi bebé ya se había detenido. Después de despertar en aquella cama del hospital, regresé como pude al penthouse de Cassius para recoger mis pertenencias. Fue entonces cuando encontré el recibo de la subasta por el regalo de cumpleaños de Camilla: una mansión valorada en diez millones de dólares en Beverly Hills y una colección interminable de joyas hechas a la medida. En ese momento, la voz profunda y ronca de Cassius llegó desde el despacho contiguo. Estaba hablando por teléfono con sus subjefes. —Jefe, ¿es verdad que Scarlett estuvo en el hospital suplicándote que le dieras mil dólares? —preguntó uno de ellos con incredulidad. Cassius soltó una risa despectiva. —Scarlett es mi Donna. Mis hombres la vigilan las veinticuatro horas. ¿Cómo podría ocurrirle algo? —respondió con indiferencia—. Solo hace un berrinche de mierda para llamar mi atención. Camilla tiene razón. Últimamente la he malcriado demasiado. Después añadió con esa confianza que me daba asco: —Si Camilla no es estricta con ella, ¿cómo se supone que una huérfana se ganará el respeto de la Famiglia? Algún día entenderá que todo lo hice por su bien. Las lágrimas me recorrieron el rostro. A la mierda sus reglas. A la mierda ser su Donna. En cuanto el médico confirmó la hora de la muerte de mi bebé, tomé una decisión: desaparecería de la vida de Cassius y jamás regresaría.
Ya No Quiero Tus Sobras - undefined novels & stories
Eternity
Al elegir las joyas para nuestra boda, Luca Moretti compró dos piezas y dejó que mi hermana gemela Bianca eligiera primero. Una era un brazalete de rubí adquirido en una subasta siciliana. La otra era una pulsera de ónix negro producida en serie, de esas que se venden en cualquier joyería de un centro comercial. Por primera vez, me adelanté a Bianca y señalé el brazalete de rubí. —¿Puedo elegir primero esta vez? Luca apoyó una mano sobre mi cabeza con ese gesto cariñoso del que se valía para hacerme obedecer. —Bianca siempre ha sido muy exigente con la calidad. Si una pieza no es de lo mejor, no se la queda. A ti no te importan estas cosas, Elena. La otra pieza no está mal. No respondí enseguida. Algo dentro de mí se apagó. En mi propia familia, Bianca siempre recibía la primera porción, el mejor asiento y la habitación con vista. Mi madre decía que Bianca necesitaba lo mejor porque era quien mejor representaba el apellido Bellini. A mi padre le parecía una decisión práctica. Con el matrimonio pasaba lo mismo. Las familias Bellini y Moretti habían acordado casar a una de las hijas Bellini con el heredero Moretti mucho antes de que alguna de las dos supiera qué era el amor. Todos daban por hecho que esa hija sería Bianca. En cambio, dejó clarísima su postura. Prefería conservar su libertad y su imagen pública intachable a convertirse en la señora Moretti. Así que Luca eligió a la otra hija de los Bellini. Conocía a Luca desde hacía veinte años, pero para él siempre quedaba detrás de Bianca. Miré la pulsera de ónix negro que estaba sobre la mesa y la aparté. —Bianca puede quedarse con las dos. No voy a elegir. No quería volver a conformarme con las sobras. Nunca más.
La Principessa sin Memoria - undefined novels & stories
Bagel
En el inframundo de Corvona existe una regla tácita: cuando un Don mantiene a una mujer nueva a su lado durante tres meses consecutivos, la Donna debe quitarse el anillo que simboliza su poder y ponérselo a ella en el dedo frente a toda la familia. Cuando mi esposo, Luca, el Don de la familia Bellini, anunció que se llevaría a Mia a un viaje de negocios de tres meses, los bajos mundos de Corvona esperaron que yo sufriera un colapso nervioso. Llevaba siete años junto a Luca Bellini. Lo seguía a todas partes, rehusándome a apartarme de su lado. Incluso me despertaba a mitad de la noche para tocarlo, necesitando comprobar que seguía allí para poder sentirme segura. Todos conocían mi profundo apego y apostaban a que jamás lo dejaría ir. Pero cuando Mia me tendió la mano, y habló con una voz que destilaba dulzura, no derramé ni una sola lágrima. Con total calma, me saqué el anillo grabado con el blasón familiar y se lo deslicé por el dedo anular. Luca, recostado en el sillón de cuero a la cabecera de la mesa, agitó el whisky en su vaso, con la satisfacción destellando en sus fríos ojos azules, y dijo: «Elara, por fin aprendiste cuál es tu lugar». Bajé la vista a mi dedo desnudo y no dije nada. Lo que Luca ignoraba era que, un mes atrás, había recuperado siete años de recuerdos perdidos. No era ninguna huérfana callejera, sino la Principessa perdida de la familia Rossi, la más poderosa de Old World. Y en tres días, el convoy armado de mi hermano irrumpiría en Corvona para llevarme a casa.
El Alfa ruega por mi perdón - undefined novels & stories
Cocojam
Estaba preñada del heredero del Alfa Jaxon. Su amiga de la infancia, Hattie, se ofreció a llevarme al Centro de Sanación de la manada para un chequeo de rutina. En el puente sobre el río, la loba no desaprovechó la oportunidad. Dio un volantazo hacia la barrera de contención oxidada. Cerré los ojos y recordé mi vida pasada. No luché contra ella por el volante como lo hice en mi anterior vida, porque, aunque en esa ocasión evité el choque, ella salió volando del auto hacia las corrientes rápidas del río. Nunca encontraron su cuerpo. Mi Alfa aseguró que no me culpaba. Incluso molía hierbas raras a mano todos los días para calmar a mi loba, con los ojos llenos de emoción por nuestro cachorro. Pero el día que di a luz al cachorro, nos obligó a subir a su auto, pisó el acelerador a fondo y nos condujo hacia el mar. —¡Ella no habría muerto si no te hubieras vuelto loca de envidia y hubieras agarrado el volante! ¿Creíste que hacerte la víctima me engañaría, maldita asesina? —Con los ojos inyectados en sangre mientras impactábamos en el agua, añadió—: Te gusta fingir «accidentes», ¿verdad? ¡Entonces veamos si te encantan las profundidades del océano! Cuando abrí los ojos y salí de mis recuerdos, estaba de vuelta en el auto deportivo fuera de control por culpa de Hattie.
La novia que huyó antes de la propuesta - undefined novels & stories
Michelle
En el momento en que decidí dejar a Vincent Graves, hice tres cosas. Primero, recuperé el informe de embarazo que estaba a punto de enviarle y lo sustituí por un mensaje de ruptura programado. Segundo, llamé a la boutique de novias y cancelé el vestido de novia hecho a medida que había encargado. Me habían tomado las medidas tres veces. Había esperado cinco meses. Nunca lo usé. Y nunca lo haría. Tercero, llamé a la Dra. Helena Shaw y acepté la invitación que había rechazado una semana antes. Un programa de investigación médica de ocho años. Completamente confidencial. Sin contacto con el mundo exterior. Antes de que pudiera hacerme la propuesta que había estado planeando, desaparecí por completo de su vida. Él nunca se dio cuenta de que, mientras dejaba que Cora ocupara mi lugar en el ensayo de la boda y se quedaba fuera toda la noche, yo iba borrando en silencio cada rastro de mí, paso a paso. Me convertí exactamente en la esposa que Vincent siempre había dicho que quería: razonable, serena y tranquila. Pero después de que me fui, perdió el control y me preguntó: —¿Por qué no estás enojada? ¿Ya no me amas? No dije nada. Solo recordé los mensajes de voz coquetos que Cora le había enviado, aquellos que había escuchado desde su teléfono. Y, con toda calma, marqué el número que me llevaría lejos.
Rechazada por el Beta, Amada por el Alfa - undefined novels & stories
Cocojam
Durante cinco años, Gideon, el Beta de la manada de Moonstone, y yo mantuvimos un romance secreto. El plan era anunciar, en el festival del Solsticio de Invierno, que íbamos a completar el vínculo. Pero, en lugar de eso, exhaló su aliento cálido contra mi oído para decirme: —Cariño, llevamos cinco años acostándonos y ya me aburriste. Búscate a otro lobo que te reclame para la ceremonia, ¿de acuerdo? No derramé ni una sola lágrima. Le sostuve la mirada con total serenidad. —Bien —acepté. Mi reacción lo descolocó. Él no sabía que en mi vida pasada le supliqué que me reclamara y lo hizo, completamos el vínculo, pero todo resultó ser una farsa. Jamás volvió a despertarme rozando su barbilla áspera contra mi frente. Incluso al hacer el amor, mantenía los ojos cerrados: solo usaba mi cuerpo para desahogarse mientras pensaba en su salvadora, Aveline. Pude entenderlo todo cuando llegó mi muerte. Mientras yo agonizaba en el parto de nuestro cachorro y luchaba por sobrevivir, él me abandonó. Corrió a consolar a Aveline, que estaba en otra camilla, para que no pereciera por una herida causada por un cuchillo de plata. Aprendí que un vínculo por el que tienes que rogar no es amor. Es una condena imposible de sanar. De vuelta a mi nueva vida, me aparté con una sonrisa y le quité la mano de mi cintura. —¿Por qué me miras así? —Mi tono de voz lo sorprendió aún más—. Tú estás aburrido de mí y me ordenaste buscar a otro. Solo sigo tus órdenes.
El Precio De Salvar A Mis Verdugos - undefined novels & stories
Alyssa J
Para salvar a los tres lobos más importantes de mi vida, mi hermano, mi prometido y mi mejor amigo, hice un trato con la Diosa de la Luna. Cambié mi vida por la de ellos. Si lograba que cualquiera de ellos me quisiera realmente en un plazo de cinco años, podría seguir viviendo. Pero en el último día de la cuenta regresiva, los tres seguían sintiendo rechazo hacia mí. Según las reglas, había fracasado. Mi vida estaba a punto de ser borrada. —¿Podría enviar un último mensaje? ¿Un intento final? Quizá por lástima, la Diosa me concedió esta última oportunidad. Ese mensaje era mi última carta. Presioné el botón de audio en nuestro chat grupal, luchando para mantener la voz firme. —¿Podrían quererme aunque sea un poco? En serio, me voy a morir. Después de un momento de silencio, se escucharon sus risas crueles. “Harías lo que fuera para competir con Lidia por atención, ¿verdad?” “Déjate de mentiras. Esto solo hace que te odiemos más.” “Si estás tan desesperada por morirte, pues hazlo de una vez.” Misión fallida. Les di exactamente lo que querían. Pero cuando estuve a punto de morir, todos entraron en pánico.
La Reina Suplente - undefined novels & stories
Finn
Mi hermana huyó el día de su Ceremonia de Unión. Me vi obligada a aparearme con el Rey Licántropo, conocido por su brutalidad. Seis años después, ella regresó. Tan audaz y descarada como siempre, estampó un beso carmesí contra el cuello de Kael, justo enfrente de todo el Consejo de Ancianos. Kael se quedó rígido. Luego se giró hacia mí, con sus ojos brillando con burla. —Hermana menor, gracias por mantener mi trono caliente todos estos años. Ahora que estoy de vuelta, es hora de que me devuelvas mi lugar como Reina Luna. El silencio se tragó el salón. Todos recordaban lo que pasó cuando ella escapó. Kael casi había masacrado a la mitad de un territorio rival en su furia. ¿Así que ahora? Yo también me lo preguntaba. ¿Perdería este Rey impredecible y brutal la cabeza por ella una vez más?
No Rogaré por un Alfa - undefined novels & stories
Serein M
Durante siete años, las conversaciones entre mi compañero destinado, el Alfa Julian, y yo se redujeron a dos palabras: «sí» y «no». «Sí» significaba que volvía a casa. «No» significaba que se largaba con Chloe, su amiguita de la infancia. Noventa y ocho veces. Cada vez que lo necesité, la eligió a ella. Esa noche era nuestra ceremonia de emparejamiento. Un solo mordisco en mi cuello y el vínculo quedaría sellado por el resto de la eternidad. El salón de banquetes resplandecía. Los ancianos y la élite alzaban sus copas, felicitándome por haber domado al Alfa Supremo. Pero su teléfono no dejaba de vibrar. Sabía que era Chloe. Su «espíritu de loba destrozado» estaba «perdiendo el control» otra vez. Sus músculos se tensaron. Estaba listo para salir huyendo de allí. Clavé mis uñas en su mano. —Es nuestra ceremonia. ¿De verdad tienes que irte? Él apretó mi agarre y su pulgar me acarició los nudillos. —La loba de Chloe está inestable. No sobrevivirá sin mí. Regresaré pronto. Confía en mí. Hundió el rostro en mi cuello, aspirando mi aroma. —Eres mi compañera destinada. Mi única Luna —me susurró. Luego se apartó de un tirón y caminó hacia la salida. Sin dudar por un momento, igual que las otras noventa y ocho veces. Pero el muy imbécil no lo sabía. En el instante en que cruzó esa puerta, no solo estaba abandonando la fiesta. Estaba saliendo de mi vida. Para siempre.
Me pidió matrimonio con el nombre de otra - undefined novels & stories
Hyacinth
Dominic De Luca siempre me llamó por el nombre de su exnovia. Cuando preparaba la comida, solía gritarme desde la cocina sin pensarlo: «¡Bianca, ven a poner la mesa!». Incluso los regalos de cumpleaños que me daba venían con tarjetas dedicadas a ella con todo su amor. Al principio me enfurecía. Le tomaba el rostro entre las manos, lo obligaba a mirarme a los ojos y lo corregía sin detenerme: —Me llamo Clara, no Bianca. Cada vez me pedía perdón, y siempre lo perdonaba. Dejé Boston para estar con él. Renuncié a un ascenso y me mudé a Nueva York para empezar de cero porque Dominic me había dicho que no podía soportar una relación a distancia. Pensé que eso significaba que por fin me había elegido a mí. Hasta la noche en que se puso de rodillas para pedirme matrimonio. —Bianca, ¿te casarías conmigo? —dijo, mirándome a los ojos. En ese preciso instante, dejé de querer corregirlo. Simplemente saqué mi teléfono y respondí al correo electrónico que había ignorado durante un mes entero: acepté el puesto en Londres. Dominic aún no lo sabía. En el momento exacto en que deslizó el anillo de compromiso en mi dedo mientras pronunciaba el nombre de su exnovia, mi decisión de renunciar e irme de Nueva York ya era definitiva. Esta vez no esperaría sus explicaciones. Para cuando él por fin aprendiera a decir mi nombre correcto, yo ya habría dejado de amarlo.
Ya no necesité tu boda - undefined novels & stories
Pez
Mi prometido me pidió matrimonio en un puestito callejero, pero a ella le juró amor eterno en un yate de lujo. A 48 horas de la boda, lo dejé.
Reclamada por la Mafia - undefined novels & stories
Bagel
Me iba a casar. Pero Ryder, el hombre al que le dediqué siete años de mi vida, no lo sabía. Desde que Blair entró a trabajar como su nueva asistente, él se volvió un fantasma para mí. La alta sociedad los adoraba. Eran el dúo perfecto que acaparaba las miradas en todas las fiestas. Para celebrar el último proyecto que consiguió su adorada asistente, Ryder alquiló un restaurante para consentirla. Durante la cena, Blair me cambió la limonada por una bebida cargada de alcohol. Caí en su juego como una tonta y la bebí sin pensar. Ryder no movió un dedo para detenerme. En lugar de protegerme, se me quedó viendo con una sonrisa burlona. —Dime, mi amor... ¿a qué te sabe? —murmuró, disfrutando la escena. Lo olvidó... El mismo hombre que alguna vez juró amarme pasó por alto que el alcohol era mortal para mi cuerpo. Una alergia fulminante hizo estragos en mí. Se me cerró la garganta antes de poder gritar. Caí de rodillas al piso y, mientras me ahogaba intentando jalar aire, lo único que rompió el silencio del salón fue el ruido de un plato haciéndose pedazos. Horas después, desperté en la clínica privada de mi familia. Abrí los ojos con los pulmones ardiéndome. Todavía sentía la mascarilla de oxígeno en la cara cuando busqué a mi mamá con la mirada y asentí en silencio. Iba a aceptar el matrimonio que ella planificó para mí.
El error de elegir a la equivocada - undefined novels & stories
Asteria
Mi prometido mafioso y yo habíamos planeado viajar juntos a los Estados Unidos para ver el Mundial. Sin embargo, el día del viaje, esperé en el aeropuerto por tres horas… pero Giovanni nunca apareció. No fue hasta que cayó la noche que mi teléfono finalmente sonó con una llamada suya. —Lo siento, Bianca —dijo con el mismo tono despreocupado de siempre—. Olvidé avisarte. Carina estaba tan emocionada por ver el Mundial que anoche no pudo dormir, así que me vine con ella antes. Acabamos de aterrizar. —Hizo una breve pausa—. Puedes venir por tu cuenta. Mañana nos vemos en el estadio. Me quedé paralizada. Llevaba muchísimo tiempo esperando este Mundial. Se suponía que, después del partido, iríamos a Hawái para tomarnos las fotos de nuestra boda. Sin embargo, había bastado una simple palabra de su «amor de la infancia» para que me dejara atrás sin dudarlo. Él no tenía idea de que incluso había rechazado dos grandes negocios valorados en cientos de millones de dólares solo para acompañarlo. Tras un largo silencio, solté una leve risa. —Ya no quiero ir. Diviértanse ustedes. Al día siguiente, me encontré con una publicación de Carina en las redes sociales. En la foto, aparecía del brazo de Giovanni junto a Messi. Ambos sonreían radiantes. El pie de foto rezaba: «¡Gracias a Giovanni por conseguirme una foto con Messi! Nunca te pierdes ningún momento importante de mi vida». Con calma, le di «Me gusta» a la publicación, antes de hacer una llamada. —Cancela la boda de dentro de dos semanas. Esa relación acababa de terminar. Y, ahora, era momento de volver a ser una principessa.
Siete Ausencias en el Registro: Mi Última Despedida - undefined novels & stories
Gordo
La séptima vez que Simón Narváez faltó a nuestra cita para registrar el matrimonio, corté todo vínculo con él de forma radical. En las reuniones de amigos donde él asistía, yo faltaba deliberadamente. Cuando lo invitaron al acto del aniversario universitario, abandoné el lugar antes de su presentación. Si la empresa donde trabajaba optaba por colaborar con él, presentaba mi renuncia inmediata. Incluso en Nochevieja, cuando vino a mi casa para dar los saludos del Año Nuevo, inventé una excusa para no estar en casa. Lo bloqueé en el móvil, eliminé nuestros contactos mutuos, una ruptura total y definitiva. Ni yo lo contactaba, ni él tenía forma de encontrarme. Durante treinta años de mi existencia, había dedicado la mayor parte de mi tiempo a amarlo con devoción ciega, a cuidarlo con esmero. No fue hasta esa séptima vez en el registro civil, cuando una vez más me dejó esperando sola, que finalmente abrí los ojos. ¡Bastó ya de aquella situación! Preferí mil veces la soledad absoluta que seguir aguardando noche tras noche en un hogar vacío.
Me Obligaron a Ser Madre de Trillizos - undefined novels & stories
Patricia Miranda
Mi esposo, Hugo Franco, llevó a casa a unos trillizos y se empeñó en decir que eran hijos míos. Esa misma noche mandé hacer una prueba de ADN de urgencia. El resultado confirmó que ninguno de los tres tenía parentesco biológico con él ni conmigo. Aun así, Hugo me abofeteó una y otra vez, me llamó puta y me obligó a firmar el acuerdo de divorcio y a renunciar a todos los bienes conyugales. Furiosa, fui a desahogarme con mi mejor amiga, Claudia Montes. Sin embargo, en cuanto vio a los niños, agarró un cuchillo de cocina que había sobre la mesa y me desfiguró el rostro. —¡Si vuelves a decir que no son tuyos, la próxima vez te cortaré el cuello! Con el corazón encogido, compré un boleto esa misma noche y huí a casa de mis padres. Les conté entre lágrimas lo que había ocurrido, pero ellos también insistieron en que debía reconocerlos como mis hijos. Al ver que no lograban convencerme, tomaron un azadón y me golpearon hasta matarme. Ni siquiera al morir entendí por qué todos querían obligarme a reconocer a esos tres niños de origen desconocido como hijos míos. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que Hugo los llevó a casa.
La hija que nunca quisieron - undefined novels & stories
Hyacinth
En la manada Moonstone, cada hija recibía dos piedras lunares tras su primera transformación. Cuando encontraba a su compañero, esas piedras se engarzaban en brazaletes de unión a juego. Dos semanas antes de que mi hermana gemela Selena y yo celebráramos nuestras ceremonias de unión, mi hermano llegó a casa con una caja de terciopelo negro. En su interior había un par de brazaletes de platino engarzados con cuatro piedras lunares. Las cuatro le pertenecían a Selena ahora. Ella rompió a llorar. Mamá la estrechó en un abrazo, mientras papá le advertía a Tyler que toda la familia Grey iría tras él si alguna vez lastimaba a su preciosa niña. Nadie vio ningún problema. Miré la mano vacía de mi hermano. —¿Dónde están las mías? Noah parpadeó. —El diseño de Selena necesitaba cuatro piedras, así que usé las tuyas. De todas formas, a ti no te importan las tradiciones. Mamá me interrumpió antes de que pudiera responder. —Solo son brazaletes. Tú ganas buen dinero, así que cómprate otro par. No le arruines el momento a tu hermana. Mientras se reunían alrededor de Selena, finalmente lo entendí: Cuando hablaban de su hija, nunca se habían referido a mí. Bien. Podían quedarse con la familia que habían elegido. Se acabó suplicar por un lugar en ella.
Mi lazo sagrado: El hermano de mi ex - undefined novels & stories
Charming Fries
Yo era la adivina personal de Tarot del Alfa. En la víspera de mi ceremonia de mayoría de edad, él me pidió que eligiera a uno de sus dos hijos como mi compañero. —Seraphina, quienquiera que elijas heredará todo lo que tengo, incluido el título de Alfa. En mi vida anterior, estaba perdidamente enamorada de su hijo menor, Theodore. Lo había elegido sin pensarlo dos veces. Pero el día de nuestra boda, él me encerró en el sótano y me atravesó el corazón con una daga impregnada de acónito. —Si no hubieras manipulado la lectura del Tarot para obligarme a casarme contigo, Sophia no habría huido de la manada con el corazón roto… y los cazadores no la habrían despedazado. ¡Ahora te enviaré al infierno para que supliques perdón! El veneno se extendió por mis venas. Solté un aullido desgarrador y morí sumida en la desesperación. Pero la Diosa de la Luna me concedió otra oportunidad. Había regresado, de pie justo en el mismo lugar donde estuve el día en que el Alfa me pidió que sacara una carta del Tarot. Mis dedos se quedaron suspendidos sobre la misma carta que había elegido en mi vida anterior. El Alfa me miró. —¿Esta? Sin dudarlo, tomé exactamente la misma carta. —Sí.
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