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Lahat
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MM Romance
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Mitología
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Vida Escolar/Campus
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Pasional
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Leyenda Popular
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Mga Tauhan

50
Egoísta×
Lahat
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Kwento at Setting

52
Persecución por Amor×
Lahat
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
Ipakita pa

Tema

20
Lahat
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Egoísta Persecución por Amor Maiikling Kwento at Nobela

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No hay última oportunidad - undefined nobela & mga-kwento
Molí
La noche que le declaré mi amor, mi novia no podía parar de llorar. Decía algo sobre haber visto el futuro y que necesitaba que hiciéramos un pacto. —¿Por qué? —le pregunté. Ella respondió: —No recuerdo bien, solo sé que en el futuro me arrepiento mucho. —Rafael, pase lo que pase en el futuro, ¿me prometes que me darás tres oportunidades? ¿Sí? Claro que se lo prometí. La amaba profundamente. Pero con el tiempo, ella pareció olvidar por completo aquella promesa. Hasta que la vi meterse con su asistente y entonces empecé a entenderlo. En el momento exacto en que firmé los papeles del divorcio, una voz conocida resonó en mi mente. Era la Lorena de diecinueve años. Lloraba, suplicando: —Rafael, me lo prometiste que me darías tres oportunidades. ¿Verdad?
Adiós, Novia Cruel - undefined nobela & mga-kwento
Inés del Mar
Acepté cambiarme de escuela junto a mi amiga de la infancia, a quien acosaban constantemente, pero ella se retractó el último día. —No puedo creer que fingieras que te acosaban todo este tiempo solo para deshacerte de Harry —se burló su amiga—. Es tu amigo de la infancia. ¿En serio vas a dejar que se vaya solo a otra escuela? —Es solo otra preparatoria en esta ciudad. ¿Qué tan lejos podría estar? —dijo Lena sin ganas—. Ya me harté de que siempre esté cerca de mí. Solo quería distanciarme de él. Me quedé parado frente a la puerta un largo rato ese día, antes de decidir darme la vuelta e irme. Sin embargo, en la solicitud de transferencia, en lugar de escribir Preparatoria Haleswood, anoté el nombre de la escuela a la que mis padres querían que asistiera, la cual estaba en el extranjero. Parecía que todos habían olvidado que, desde el primer momento, Lena y yo pertenecíamos a mundos totalmente distintos.
Me Humilló por Pobre, y Ahora Me Suplica - undefined nobela & mga-kwento
Alicia Valeria Leal González
Mi novia, Isabel Sánchez, es la heredera de la familia más poderosa de la capital. Su fortuna supera los cien mil millones de dólares. Para ponerme a prueba, durante siete años de relación, nunca me regaló nada, nunca gastó un solo centavo en mí. Ni siquiera cuando iba a comprar parches anticonceptivos: insistía en pagar a medias. Después, mi madre se enfermó de gravedad. Les pedí dinero a todos los familiares y amigos que pude. Solo me faltaban dos mil dólares para cubrir el costo de la cirugía. Le supliqué, le rogué. Pero Isabel no me prestó ni un dólar. Tuve que pagar yo solo los gastos del funeral de mi madre. Cuando regresé a casa para recoger mis cosas, encontré por casualidad una lista de regalos que le había comprado a Marco Aguiñaga: una villa de lujo, bolsos de marcas exclusivas, trajes de gala masculinos de alta costura… También encontré los audios en el grupo con sus amigos: —Isabel, ¿es cierto que César se arrodilló para pedirte dos mil dólares? Isabel se rió con frialdad; su voz sonó despreocupada, casi divertida. —Marco tenía razón: quien se arrodilla por tan poco dinero no es más que un interesado. Apenas llevamos siete años juntos y ya está desesperado por sacarme dinero. Resultó que siete años de "prueba" no valieron más que un comentario venenoso de su vecinito de al lado. No importa. Desde el momento en que mi madre murió, ya lo había decidido: desaparecer de su vida para siempre.
Levántame otra vez y es adiós - undefined nobela & mga-kwento
Mendoza Yurgen
Mi esposa es piloto. Nos casamos hace tres años, pero desde entonces me ha dejado plantado dieciocho veces cada vez que quedamos para ir a registrar nuestro matrimonio. La primera vez que lo hizo fue cuando su aprendiz hizo su primer vuelo. Yo la esperé todo el día afuera del registro civil. La segunda vez fue cuando, tras recibir una llamada del mismo aprendiz, se dio la vuelta y se fue sin más, dejándome tirado a la orilla de la carretera. Después, cada vez que fijábamos una fecha para registrar nuestro matrimonio, a su aprendiz le pasaba algún tipo de problema, alguna cosa u otra. Al final, decidí dejarla. Pero cuando abordo un vuelo rumbo a Avalonia, ella me persigue hasta allí como si hubiera perdido la cabeza.
Cuando Me Fui, Ella Cayó del Trono - undefined nobela & mga-kwento
Liliana Pérez Quiroz
Después de que la empresa consiguiera el financiamiento, mi esposa, la presidenta Esther Arreola, estaba a punto de hacer pública nuestra relación. Pero Joel Chávez, su excompañero de la universidad, más joven que ella y recién incorporado a la empresa, subió de repente al escenario y, con una sonrisa arrogante, soltó: —Esther, ¿no crees que me estás consintiendo demasiado al hacer público lo nuestro? Esther ni siquiera lo negó. Al contrario, sonrió y de inmediato metió a Joel en uno de los proyectos clave de la empresa para inflarle el currículum. Al instante, todos los empleados presentes rompieron en aplausos y se deshicieron en elogios, como si de verdad fueran la pareja perfecta. Un colega con el que llevaba años trabajando, al ver que yo no decía nada, incluso se inclinó hacia mí y me susurró: —Felipe, ¿no eras buenísimo para quedar bien con todo el mundo? ¿Qué haces ahí parado? Ve y felicítalos. No armé ningún escándalo ni reclamé nada. Simplemente le deslicé a Joel mi credencial de jefe de proyecto y, con una generosidad fingida, dije: —Solo participar en el proyecto es poca cosa para alguien como tú. Mejor quédate con mi puesto de jefe de proyecto. Considéralo mi regalo por haber hecho pública tu relación con Esther.
Mi ex novia, su esposa, mi amante - undefined nobela & mga-kwento
Vera Nova
De la nada, mi novia me soltó que se había hecho un retoque íntimo y que también se había tatuado. Con las mejillas ardiendo, me juró que lo había hecho solo para que yo disfrutara más. Al día siguiente, preparé un caldito casero y fui a su oficina para darle una sorpresa, pero el golpe me lo llevé yo: estaba ahí, muy acaramelada en brazos de Lucas, mi mejor amigo. Lucas le recorría la cintura con la mano y decía con voz ronca: —Qué sumisa me saliste. Te pedí el tatuaje y el retoque y fuiste corriendo a hacértelo. Mi tonto amigo cree que fue para él... ¡qué idiota! Si supiera que te vas a casar conmigo, se caería muerto ahí mismo. Su voz se tornó gélida al responder: —Lo nuestro es solo un matrimonio por conveniencia. Te lo advierto: ni se te ocurra que Marcos se entere de esto, ¿me oyes? Lucas soltó una risita cínica mientras recorría su cuerpo con la mano, bajándola lentamente. —Tranquila, preciosa. Mientras me tengas bien contento, no le buscaré broncas a ese pobre diablo. Detrás de la puerta, sentí cómo se me congelaba la sangre. Apreté el celular con rabia, mientras las palabras de mi jefe sobre la opción de un traslado me daban vueltas en la cabeza. Sin dudarlo más, le envié un mensaje: "Jefe, acepto el puesto. Solicito mi traslado a la sede de Marla para dentro de tres días."
Noventa y nueve veces te perdoné - undefined nobela & mga-kwento
Simp-pático Inocente
¿Cuánto me llegó a amar mi esposa? En aquel entonces, me pidió noventa y nueve veces que nos casáramos. Fue recién a la centésima cuando su insistencia terminó por conmoverme. El día de nuestra boda, le regalé noventa y nueve vales de reconciliación. Prometimos que, mientras le quedara uno solo, yo nunca me iría de su lado. Tras cinco años de casados, ella canjeaba un vale cada vez que salía a ver a su alma gemela. Al usar el número noventa y siete, ella notó de pronto que algo en mí había cambiado. Ya no había lágrimas ni escenas, ya no le suplicaba que se quedara a mi lado. Una vez, mientras ella perdía la cabeza por atender a su joven y mimado secretario, le pregunté en voz baja: —Si te vas con él, ¿puedo cobrar un vale de reconciliación? Se quedó pasmada un segundo y, extrañamente, cedió: —Está bien. Total, apenas habremos usado unos sesenta. Úsalo si quieres. Asentí y la dejé irse. No se imaginaba que era el noventa y siete. Ni que solo nos separaban dos vales del final.
Le Dio Mi Luna de Miel a Otro - undefined nobela & mga-kwento
Hugo Rico
Mi esposa, Norma Estévez, presidenta de la compañía, se enteró de que yo le había cedido a Manuel Anaya, su asistente favorito, un proyecto valuado en diez millones de dólares. Creyó que esos tres meses de ley del hielo por fin habían funcionado. Feliz de la vida, fue ella quien me propuso irnos al extranjero de luna de miel. Pero, en cuanto Manuel se enteró, se llenó de celos y armó un escándalo diciendo que iba a renunciar. Norma, que siempre lo consentía, entró en pánico. Después de pasarse tres días y tres noches consintiéndolo, volvió a cancelar nuestra luna de miel con la excusa de un viaje de negocios y le dio a él el otro boleto. Más tarde, me explicó con total indiferencia: —El amor es lo de menos. El trabajo es lo más importante. Como presidenta, debo poner la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposo, deberías entenderlo, ¿no? Miré la publicación que Manuel acababa de subir a sus redes, junto con una foto de ellos dos con las cabezas juntas, haciendo un corazón con los dedos. No dije nada, solo asentí. Norma creyó que me había vuelto más generoso y comprensivo, y pareció quedar muy satisfecha. Incluso aseguró que, cuando regresara al país, me lo compensaría con una luna de miel aún más romántica. Pero ella no sabía que yo ya había presentado mi renuncia. Y tampoco sabía que el acuerdo de divorcio ya llevaba estampada su firma. Entre ella y yo, ya no habría ningún después.
Esta vez lo perderás todo - undefined nobela & mga-kwento
Luma Manal
A pocos días de la Navidad, mi novia, Tessa Coleman, decidió llevarse a su asistente a la playa para pasar unas vacaciones a solas. No armé un escándalo, no derramé una sola lágrima ni intenté discutir; de hecho, la ayudé a empacar sus maletas en absoluto silencio. Ella, lejos de conmoverse, se burló de mí, repitiendo que por fin había aprendido a ser un hombre sensato y sumiso, asumiendo que mis piernas inútiles me mantenían bajo su control. En cuanto cruzó la puerta y se marchó, me puse en contacto con su peor enemiga. En mi vida anterior, cuando intenté detenerla arrastrando mis piernas lisiadas, las cosas terminaron en el asesinato brutal de su asistente en esa misma playa. Tessa actuó como si nada hubiera pasado, pero en cuanto logré recuperarme, me mutiló y asesinó sin piedad. Fue entonces cuando comprendí que me había odiado durante todo este tiempo. Por eso, ahora que la vida me ha dado una segunda oportunidad, no cometeré el mismo error. Esta vez, voy a asegurarme de que lo pierda absolutamente todo.
Se arrepintió de robar mi insulina - undefined nobela & mga-kwento
King Jengibre
Mi novia tenía uno de esos amigos que ella insistía en que era prácticamente de la familia. Durante una caminata en grupo, él sabía que yo tenía diabetes y no podía comer nada con alto contenido de azúcar, pero aun así me convenció de comer una barra energética muy azucarada, y mi nivel de glucosa se disparó casi al instante. Cuando saqué mi insulina para inyectármela, el pánico me atravesó. Habían cambiado mi medicamento por solución salina. Me desplomé al suelo, temblando y con arcadas. El falso chico amable solo me miró desde arriba con una sonrisa torcida y engreída. —¿En serio, hombre? Estás exagerando. Es solo un poco de azúcar. Menos mal que le dije a Selene que cambiara tus medicinas, o nunca habríamos sabido hasta dónde eras capaz de llegar para fingir. Con un cuerpo tan débil, ¿cómo se supone que vas a proteger a Selene? Me volví hacia mi novia, mientras mi respiración empezaba a volverse superficial. —Selene, dame mi insulina. Si no me la inyecto ahora mismo, voy a morir. Ella frunció el ceño, como si el irracional fuera yo. —Estás sobreactuando. Nunca he oído que alguien muera por un poco de azúcar. Adrian tiene razón. Siempre estás buscando llamar la atención. Hoy por fin logramos reunirnos todos, y tú vienes a arruinarlo. Sentí que todo dentro de mí se enfriaba. Ya ni siquiera me molesté en discutir. Tomé mi teléfono con manos temblorosas y, con voz ronca, dije: —Mamá, tu hijo está a punto de que lo acosen hasta la muerte. ¿Vas a intervenir o no?
Me Amó Hasta la Muerte - undefined nobela & mga-kwento
Daydreamer
Mi esposa, Janice Frost, era una viajera entre mundos. A las personas como ella se les prohibía crear vínculos afectivos con los habitantes de otras realidades. Aun así, Janice se enamoró de mí desde el momento en que nos conocimos. Pero su amor tenía un precio. Cada vez que sus sentimientos por mí se intensificaban, un dolor insoportable le desgarraba el alma. Janice había soportado aquel tormento noventa y nueve veces con tal de permanecer a mi lado. Por eso jamás imaginé que sería ella quien terminaría condenándome. Tiempo después, un grupo de la resistencia me secuestró y me llevó a North Kaman. Durante días me torturaron hasta dejarme al borde de la muerte. Cuando sentí que ya no resistiría mucho más, recordé el método que Janice me había enseñado para comunicarnos a través de los mundos. Reuní las pocas fuerzas que me quedaban y conseguí abrir el canal arcano. Pero no solo escuché su voz. También oí la conversación que mantenía con su mentor al otro lado. —Janice, ¿cómo pudiste contactar personalmente a la resistencia para que secuestraran a Samuel? —le reprochó su mentor, incapaz de creerlo—. Pensé que lo amabas. —Esta prueba estaba destinada a Tim —respondió Janice con una frialdad que apenas reconocí—. Tenía que hacerlo para salvarlo. Samuel es el protagonista de este mundo y el destino lo protege. No le ocurrirá nada. Guardó silencio durante unos segundos antes de continuar: —Cuando complete la misión, podré quedarme para siempre en esta realidad. Después encontraré la forma de compensarlo. Sentí una presión en el pecho que me dejó sin aire. Cuando mis captores regresaron y volvieron a acercarse, ya no intenté defenderme. Simplemente dejé de resistirme.
Mi Novia Eligió a Mi Mejor Amigo - undefined nobela & mga-kwento
Bernaldma Marín
Durante una reunión, Estrella Sánchez, mi novia, perdió una ronda de verdad o reto. Le empezaron a dar cuerda para que dijera diez cosas buenas de Sebastián Hernández, mi mejor amigo de la infancia. Ella respondió casi sin pensarlo: —Es extrovertido, guapo, está en forma, es atento y sabe consolar a los demás. Siempre está sonriendo, sabe tratar a la gente, es capaz y tiene buen gusto. Además, sabe cómo hacer feliz a los demás. En la siguiente ronda, Sebastián sonrió y le devolvió la pregunta: —Entonces dinos, ¿qué le ves de bueno a Daniel? Estrella me miró y se quedó paralizada unos segundos. Al final, solo dijo: —Es comprensivo. Alguien intentó aliviar la tensión con una sonrisa. —¿Y qué más? Estrella frunció el ceño y pareció pensarlo durante mucho rato, pero no logró mencionar una segunda cosa buena. En medio de aquel silencio incómodo, de pronto me sentí agotado. Ella y yo llevábamos siete años juntos y nuestra boda sería la semana siguiente. Sin embargo, después de pensarlo tanto, lo único bueno que había podido decir de mí era que era comprensivo. Esta vez, ya no quería seguir siendo el comprensivo de siempre.
Morí el día que intentó volver - undefined nobela & mga-kwento
Golden Cicada
Tiempo atrás, le hice una promesa a la actriz más cotizada de la industria: si le pedía matrimonio públicamente noventa y nueve veces durante mis transmisiones en vivo, cuando lo hiciera por centésima vez, ella haría oficial nuestra relación. Sin embargo, cuando llegó el momento de mi propuesta de matrimonio número cien, ella estaba en un yate privado, besándose con un actor en ascenso. Sonreía con dulzura, completamente despreocupada. Así fue como terminé convertido en el hazmerreír de todos. Quizá por culpa, me envió un mensaje: «En tu propuesta número 101, te diré que sí». Poco después, se unió a mi transmisión en vivo. Parecía una diosa bajada del cielo. Pero, ante sus propios ojos, prendí fuego a las cien cartas de amor que le había escrito a lo largo de todos esos años, junto con el diagnóstico de cáncer de estómago que guardaba en la caja. —No habrá una propuesta número ciento uno, señorita Ford.
Juicio de Internet - undefined nobela & mga-kwento
León Corazón
El día que íbamos a viajar para celebrar nuestra graduación, mi novia dejó de responder de la nada. Mientras la esperaba angustiado en el aeropuerto, mi compañero me envió un mensaje que parecía insinuar algo. “Ismael, tranquilo. En un rato te espera una sorpresota”. Respiré aliviado. Creí que Alondra iba a llegar tarde porque se estaba arreglando para la ocasión. Me había dicho que, en cuanto nos graduáramos, se pondría un vestido de novia y se casaría conmigo. Pero entonces el representante del grupo dijo que les había enviado dinero a todos en el grupo. “¡Gracias a los profesores y compañeros que vinieron a la fiesta de compromiso de Alondra Pineda y César Valle! ¡Después de tres años de noviazgo, por fin dan el siguiente paso!” En segundos, los demás dijeron que lo habían recibido. Los compañeros de clase enviaban sus felicitaciones uno tras otro, hasta que alguien se dio cuenta y escribió: “¡Mierda! ¿No se te olvidó sacar a Ismael del grupo?” Por un momento nadie escribió. Luego, todos empezaron a etiquetarme. “Ni se te ocurra venir a hacer un escándalo. Llevan tres años saliendo a escondidas. No fue fácil llegar hasta aquí”. “Con ese afán de control que tienes, César ni siquiera se atrevió a aparecer en estos tres años. Él también sufrió mucho”. Hasta nuestro tutor intentó convencerme. “Hazlo por mí. Tú eres un hombre; sé más comprensivo. No vayas a hacer un escándalo ni hagas quedar mal a los novios”. Me sentí tan acorralado por cada una de sus palabras que me faltaba el aire. Ni siquiera tenía fuerzas para exigir explicaciones. La promesa de seguir juntos desde los días de escuela hasta el altar era una mentira. Y todo lo que viví en esos cuatro años también lo era.
La vi arrepentirse diez años después - undefined nobela & mga-kwento
Abrazo de Verano
Después del SAT, me topo con una publicación en internet, en la que alguien pregunta: «Si pudieras volver a elegir, ¿qué carrera escogerías esta vez?» Sin perder tiempo, miro los comentarios los cuales están repletos de personas que desearían haber elegido otra carrera, cada una cargando con sus propios arrepentimientos. Sin embargo, hay una respuesta que destaca entre todas las demás: «Yo elegiría Literatura. Así, él y yo no nos habríamos perdido los cuatro años que debimos pasar juntos por culpa de ese lastre indeseado». Suelto una risita y estoy a punto de seguir deslizando la pantalla cuando, de repente, me fijo en la foto de perfil y el nombre de usuario. Son idénticos a los de Winter Andersen, mi amor de la infancia. Entro en el perfil y compruebo que todo coincide a la perfección con su cuenta actual, salvo por un detalle: la edad que aparece es diez años mayor. Siento que el corazón se me hunde hasta el estómago, cuando comprendo que esta tiene que ser su cuenta en el futuro. Con razón soy el único que celebra cuando nos admiten en la misma carrera. Con razón ella se queda ausente durante tanto tiempo después de ver a mi mejor amigo, Simon Brown, recibir su carta de admisión del Departamento de Literatura. Resulta que yo soy ese lastre indeseado, el responsable de tantos de sus arrepentimientos y decepciones. «Si es así», pienso, mientras en silencio le doy a «aceptar» en la oferta de admisión escrita por completo en un idioma extranjero. Con esto, pretendo poner fin a este error con diez años de anticipación.
Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron - undefined nobela & mga-kwento
Nata Suave
En la fiesta de nuestro tercer aniversario de bodas, mi esposa anunció delante de todos que se divorciaría de mí para casarse con su primer amor. Mis objetivos anteriores me observaron con frialdad. Creían que armaría un escándalo y volvería a hacerle la vida imposible a Mateo Rivas, como tantas otras veces. Pero yo me limité a caminar con calma hasta el lago y me arrojé al agua. Ellas no sabían que Carolina Lara era mi último objetivo. Como había fracasado, ya no tenía motivos para seguir en ese mundo. Entonces, ¿por qué se arrepintieron cuando mi corazón dejó de latir?
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