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Contos e Romances de Mafia com Karma

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La hija abandonada - Mafia romance & romance
Finn
Bianca estaba muriendo. Tenía leucemia mieloide aguda en fase tres, el médico de la familia me lo dijo por teléfono: un trasplante de médula ósea era la única opción, y necesitaba una compatibilidad perfecta. Por suerte, las gemelas idénticas comparten un noventa y nueve por ciento de compatibilidad. Arrugué el informe del diagnóstico en el que mi nombre encabezaba la página: Gemma Blackwell. Era un error administrativo por el que el médico no dejaba de disculparse. Porque la gemela enferma era Bianca. La cura era yo. Tenía que volver a casa. La lluvia azotaba las ventanillas del taxi mientras imaginaba la escena: mi padre soltando el puro, mi madre ahogando un grito, yo explicando la confusión. «El informe lleva mi nombre, pero los análisis de sangre son de Bianca. Puedo solucionarlo antes de que sea demasiado tarde». La pantalla del celular se iluminó con una notificación del chat grupal de la familia. El mensaje de mi padre era breve: «Gemma se encuentra en fase terminal. Queda prohibido que Bianca sea donante. Es una decisión familiar». La sangre se me heló en las venas. Habían recibido el expediente equivocado. Creían que yo era quien agonizaba... y habían votado por dejarme morir. Al abrir la puerta y encontrar a mi padre, la temperatura bajó de golpe, congelando el mundo a mi alrededor. Las lágrimas me quemaban los ojos. No pude contenerlas. —Padre —dije, con la voz apenas firme—, tengo una pregunta para ti. Apartó la vista del puro, fastidiado. —Si fuera Bianca la que estuviera muriendo… ¿me habrías obligado a donarle médula? El salón quedó en un silencio sepulcral. Apoyó el puro sobre la mesa y se hizo una larga pausa. —No —dijo al fin—. Por supuesto, tenemos recursos. Buscaríamos a otro donante. Jamás te pediríamos que corrieras semejante riesgo. Esbocé una leve sonrisa. Apenas un gesto pequeño y triste. —Bien. Recuerda tus palabras. No te arrepientas después.
Se metieron con la heredera equivocada - Mafia romance & romance
Liora Z
Alguien me etiquetó en una publicación de Nextdoor, la aplicación del vecindario. «Oye, tú, la chica del penthouse. Estás soltera, ¿no? Entonces, ¿para qué demonios necesitas un jardín entero en la azotea? Mi esposo va a dar una fiesta y vamos a ocupar tu terraza a partir de mañana. No te preocupes, te daremos $200 al mes por el mantenimiento; vas a ganarte un par de cientos sin mover un solo dedo, así que deberías estar saltando de la felicidad». Me quedé mirando la pantalla, incrédula. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Yo era la única heredera de Don Ricci, entrenada y preparada para dirigir todo el South Side. Sin embargo, decidí cambiar esa vida de peligro y poder por un pincel. Este apartamento era mi santuario, mi lugar seguro en el mundo, y el jardín de la azotea no era una zona común del edificio: era completamente mío. Había pagado medio millón de dólares en efectivo por la escritura y los derechos de propiedad cuando compré el lugar, incluyendo todo lo que invertí en construir mi estudio de pintura acristalado. ¿Y ahora esta gente pretendía quedarse con mi espacio por doscientos míseros dólares al mes? «Sigue soñando». Esas fueron las únicas dos palabras que le respondí. Lo que jamás me esperé fue que, al día siguiente, el administrador del edificio y dos guardias de seguridad se presentaran en mi puerta. ¿El motivo? Alguien me había denunciado por "hacer mal uso de los recursos comunitarios" y, en nombre de la supuesta armonía vecinal, me exigían que les entregara las llaves de mi terraza. Está bien. Si querían dejar de lado la cortesía, perfecto por mí. Estaban a punto de descubrir por las malas lo que pasa cuando yo dejo de ser amable... y conocer el verdadero peso de mi poder
Torturada Por La Mafia - Mafia romance & romance
Bagel
La nonagésima novena vez que mi prometido, Draven Frost, me colgó la llamada, fui como pude hasta la iglesia de la familia, aferrando en la mano el diagnóstico de enfermedad renal terminal. —Padre, quiero romper todos mis lazos con la familia Rocci y anular mi compromiso con Draven Frost. Apenas terminé de hablar cuando mis padres irrumpieron en la iglesia con mi hermana adoptiva, Bianca. Mi padre, el Consigliere de la familia, no dudó. Me dio una cachetada, ahí mismo, frente al sacerdote. —¡Tu prometido es un Capo muy respetado en la mafia y te atreves a insultarlo de esta manera! ¡Estás manchando el nombre de la familia frente a toda la organización! Mi madre me arrebató el diagnóstico de la mano y dijo con desprecio tras una rápida mirada: —¿Otra vez con tus mentiras para llamar la atención? ¿Ahora qué quieres? Mi hermana adoptiva, Bianca, se aferró a los brazos de nuestros padres, con la voz quebrada por el llanto. —Ay, hermana, lo siento mucho. Si quieres, te cedo mi lugar en la gala. ¡Pero por favor, ya no les causes más problemas a papá y a mamá! Me limpié la sangre que escurría de mi nariz y, con calma, le repetí mis palabras al sacerdote. —Ya no soy hija de la familia Rocci. No soy digna de una alianza con los Frost. Me quedan tres días de vida. Y quiero que este compromiso se anule antes de eso.
Ahogada en su silencio - Mafia romance & romance
Cocojam
Mi hermana era autista. Según los médicos, sufría una "sobrecarga sensorial severa". La regla era muy simple: nada de ruidos repentinos. Nunca. Por eso, toda mi vida transcurrió en silencio. Nunca usaba tacones. Nunca alzaba la voz. Ni siquiera podía reírme. Todo para evitar que mi hermana tuviera una crisis. Mi padre, Victor, el Don de la familia Castellano, solía agarrarme del hombro. Su rostro reflejaba pesar. —Sera, eres una buena hija. Es nuestro deber proteger a tu hermana. Tú eres fuerte y estás sana. Puedes sacrificarte un poco por ella, ¿verdad? Aquel día me encontraba en la terraza del segundo piso cuando, por accidente, tiré una maceta de rosas blancas. El estruendo de la maceta al romperse provocó una crisis en mi hermana, que tomaba el sol en el jardín. Por primera vez, Victor me miró como si fuera su enemiga. —¡¿No puedes estar en silencio?! ¡¿Quieres volverla loca?! —rugió. Mi hermana retrocedió aterrorizada y chocó contra una mesa de cristal. Entonces soltó un grito agudo. Victor pasó corriendo junto a mí, cegado por la rabia y el pánico. Mientras bajaba las escaleras para ayudar, me embistió con fuerza. Perdí el equilibrio y caí de pecho contra la esquina afilada de uno de los postes de hierro forjado de la barandilla. Un dolor intenso me atravesó el pecho. Abrí la boca para gritar, pero no salió ningún sonido. Toda mi familia corrió a rodear a mi hermana, que no dejaba de gritar. Nadie se molestó siquiera en mirarme. Mis pulmones se llenaron de sangre. Me estaba ahogando allí mismo, en el suelo. Todos pensaban que mi hermana, la autista, necesitaba el consuelo de la familia. Creyeron que yo solo me había caído y que podía esperar. Se equivocaron.
Si Te Robas Mi Anillo, Te Haré Arrodillarte - Mafia romance & romance
Mariela Santos
Yo soy Isabela Cruz, hija del primer padrino de la Isla Santa Lucía. Crecí siendo rebelde, y mi padre, temiendo que por un arranque de impulsividad me casara con cualquier don nadie, decidió ordenar mi compromiso con Lucas Marino, heredero de la nueva y poderosa familia Marino. Aunque es un matrimonio político, al menos quería elegir mi propio anillo. Por eso asistí a la subasta privada de las familias mafiosas. Cuando el anillo de joya principal salió a la luz, levanté mi paleta de puja. Antes de que el martillo cayera, una voz femenina, arrogante y altiva, sonó a mi espalda: —¿Tú, una campesinita, quieres competir conmigo? ¡Doscientos mil! Si tienes dignidad, lárgate. El lugar quedó en un silencio repentino, roto solo por el clic sutil de las cámaras. Me giré y vi a una mujer con un vestido dorado de alta costura. Sonreía con desdén, como si toda la sala fuese su escenario personal. Antes de que pudiera responder, el subastador bajó el martillo con prisa. —¡Adjudicado! ¡Felicidades, señorita Sofía Duarte, por obtener el anillo estelar “Estrella Eterna”! Fruncí el ceño, sintiendo cómo me ardía el pecho. —¿Se puede cerrar una puja sin terminarla? Qué falta de reglas tiene este lugar. Sofía se volvió hacia mí, sus ojos recorriéndome de los pies a la cabeza con una frialdad cortante. —¿Reglas? —rió con desprecio—. Cariño, yo soy la ahijada favorita de Lucas Marino. Aquí, yo soy la regla. No pude evitar reír. Qué coincidencia tan divina: Lucas es justamente el nombre de mi prometido. Saqué el teléfono sin dudar. —Lucas, tu “ahijada” acaba de arrebatarme el anillo de compromiso que quería. Dime, ¿qué vas a hacer al respecto?
El Precio de Humillar a la Heredera - Mafia romance & romance
Bagel
Casi morí desangrada en la camilla del hospital para darle a la familia Rossi su ansiado heredero. Pero, Carter, mi esposo y subjefe de la mafia, permitió que Sofía, su sombra y confidente, sostuviera una cámara mientras yo daba a luz. Grabó cada detalle solo porque estaba aburrida: la pérdida de control de mi cuerpo, mis gritos desgarradores y mi rostro retorcido por la agonía. Y lo peor vino después. Ella guardó capturas de mi sufrimiento, hizo memes y los filtró en el chat privado de su círculo íntimo, solo con el objetivo de burlarse de mi dolor. A los pies de la cama, creyendo que yo seguía inconsciente, Sofía se reía en mi cara. —¡Carter, esto es lo mejor que he visto en mi vida! Siempre sabes cómo complacerme. Pero Sloane se va a volver loca cuando despierte y vea todo lo que hice. La anestesia aún nublaba mis sentidos y los párpados me pesaban demasiado. No obstante, a través de la bruma del dolor, logré escuchar el tono cínico de mi esposo. —No se va a molestar —aseguró—. Ya sabes cómo es Sloane. Siempre hace todo lo que le pido. Le digo unas cuantas mentiras al oído y listo. Y ahora que nuestro heredero nació, la pobre jamás me dejará. Apreté los puños debajo de las sábanas. Recordé todos los sacrificios que hice por él durante los años que estuvimos juntos. Carter olvidó por completo había sido la mujer que lo convirtió en el hombre que gobernaba las calles. Ya que él disfrutaba jugar con mi vida, me prometí que le iba a demostrar cómo se jugaba de verdad. Los haría pagar por cada segundo de burla y humillación que me hicieron pasar.
Déjame y cría a su bebé - Mafia romance & romance
Lía Vallejo
Mi esposo, Cesare Ferrante, el Don más temido de la familia, siempre había detestado a los niños. Pero todo dio un giro cuando mi hermanastra, Bianca Moretti, se instaló en la casa de al lado con su bebé de seis meses. De pronto, mi esposo se obsesionó con ese niño. Él mismo le preparaba los biberones, le cantaba canciones de cuna y lo llevaba a todas partes. Cada día regresaba a casa agotado al amanecer, pero su cara brillaba de alegría, como si ese bebé ocupara toda su alma. Me volví invisible para él. Hace tres días, un auto me cerró el paso y me sacó de la carretera hasta que terminé estampada contra la mediana. Sentía la sangre caliente escurriéndome por la frente mientras la vista se me nublaba. Desesperada, llamé a Cesare cincuenta y cinco veces. No se dignó a contestar ni una sola vez. En su lugar, prefirió presumir una foto del bebé en sus redes: "¡Mi angelito sonrió hoy!" No aguanté más. Esta noche, en el banquete familiar, con todos los miembros de la familia sentados a la mesa, levanté mi último brindis y posé la copa. —Quiero el divorcio. El silencio fue instantáneo. Todos se quedaron de piedra. —¿Te volviste loca? —gritaron mis padres al mismo tiempo. Cesare me apretó la muñeca, sin poder creerlo. —Giulia, ¿hablas en serio? ¿Me pides el divorcio solo porque estaba pendiente del bebé y no te contesté? ¿Vas a armar este lío por celos de un niño de seis meses? No le sostuve la mirada. En su lugar, me quedé fija viendo la marca de un beso, clara y reciente, detrás de su oreja. —Como amas tanto a ese niño —dije con calma—, te lo voy a poner fácil. Ve a ser su padre.
La Principessa sin Memoria - Mafia romance & romance
Bagel
En el inframundo de Corvona existe una regla tácita: cuando un Don mantiene a una mujer nueva a su lado durante tres meses consecutivos, la Donna debe quitarse el anillo que simboliza su poder y ponérselo a ella en el dedo frente a toda la familia. Cuando mi esposo, Luca, el Don de la familia Bellini, anunció que se llevaría a Mia a un viaje de negocios de tres meses, los bajos mundos de Corvona esperaron que yo sufriera un colapso nervioso. Llevaba siete años junto a Luca Bellini. Lo seguía a todas partes, rehusándome a apartarme de su lado. Incluso me despertaba a mitad de la noche para tocarlo, necesitando comprobar que seguía allí para poder sentirme segura. Todos conocían mi profundo apego y apostaban a que jamás lo dejaría ir. Pero cuando Mia me tendió la mano, y habló con una voz que destilaba dulzura, no derramé ni una sola lágrima. Con total calma, me saqué el anillo grabado con el blasón familiar y se lo deslicé por el dedo anular. Luca, recostado en el sillón de cuero a la cabecera de la mesa, agitó el whisky en su vaso, con la satisfacción destellando en sus fríos ojos azules, y dijo: «Elara, por fin aprendiste cuál es tu lugar». Bajé la vista a mi dedo desnudo y no dije nada. Lo que Luca ignoraba era que, un mes atrás, había recuperado siete años de recuerdos perdidos. No era ninguna huérfana callejera, sino la Principessa perdida de la familia Rossi, la más poderosa de Old World. Y en tres días, el convoy armado de mi hermano irrumpiría en Corvona para llevarme a casa.
Los Comentarios Me salvaron De La Muerte. - Mafia romance & romance
Ferrari
Mi nombre es Kayla Robinson; soy especialista en obstetricia y ginecología. Acabo de terminar tres cirugías de emergencia. Apenas salgo del hospital, veo el nombre de mi mejor amiga, Isabella White, aparecer en la pantalla de mi teléfono. Al contestar, su voz aguda resuena con desesperación a través del auricular: —Kayla, ¡se me rompió la fuente y el dolor es insoportable, como si me partieran en dos! ¡Necesito que vengas al hospital ahora mismo! ¡Quiero que seas tú quien reciba a mi bebé! Instintivamente, me doy la vuelta para volver al edificio, cuando unas líneas de texto parpadean inesperadamente ante mis ojos: «No entres a la sala de partos». «Isabella ya perdió al bebé. No quiere que atiendas su parto; solo está buscando un chivo expiatorio». «Su esposo, el jefe de la mafia, estallará de furia y te matará con sus propias manos». «Y no serás la única en peligro: toda tu familia sufrirá las consecuencias de su ira». Me quedo paralizada en mi sitio. Tras un momento de incertidumbre, decido hacer caso a las advertencias. La vida de mis padres está en juego y no puedo arriesgarme.
Su Reina Embarazada en El Juego de la Muerte - Mafia romance & romance
Cocojam
Yo era su única debilidad. Don Alex, el rey de Nueva York. Y yo era su reina. Pero días antes de la fecha de nacimiento de nuestro hijo, me arrojaron a participar en el Duelo a Muerte en los Muelles, un juego cruel transmitido para el entretenimiento del mundo clandestino. Las balas volaban, trampas ocultas acechaban y cada uno de mis intentos aterrorizados y patéticos por sobrevivir se transmitía en vivo en pantallas gigantes. Entonces, escuché a su segundo al mando por los altavoces. —Jefe, su esposa está a punto de dar a luz. ¿Seguro que quiere estar aquí? Me congelé. ¿Alex estaba aquí? Un momento después, una voz de mujer, empalagosa, goteó a través de los altavoces. —Olvida a esa perra. Alex me dijo que lo único que importaba hoy era estar aquí conmigo. ¿Cierto, cariño? Era Scarlett. La princesa de la mafia de Chicago. El amor de la infancia de Alex, una mujer a la que él siempre había consentido y hacia la que mostraba un claro favoritismo. Durante años, él había rechazado sus insinuaciones, pero nunca se negaba a sus caprichos. Hoy, ella estaba de mal humor e insistió en ver el Duelo a Muerte en los Muelles, así que él estaba allí para hacerle compañía. Grité llamando a Alex, le supliqué ayuda, pero él estaba convencido de que yo era una asesina disfrazada. Scarlett se rió y dijo que el juego debía ser más emocionante. Así que él presionó el botón. Perros de patrulla crueles me cazaron. Se me rompió la fuente, mezclándose con la sangre en el suelo. Estaba en agonía. El juego llegó a su clímax mientras más perros y hombres armados me cercaban por todos lados. Todos apostaban sobre quién sería el siguiente en morir. Alex sonrió, con su voz en un tono bajo y despreocupado. —Apuesto a que esa asquerosa mujer embarazada morirá. No supo la verdad hasta que me desangré en una mesa de operaciones, con nuestro hijo muerto junto a mí. Dicen que el despiadado Padrino se hizo pedazos. Se rompió por completo.
Embarazo y Explosión: Él Enloqueció - Mafia romance & romance
Lía Vallejo
Giorgo Romero, el Don de la familia Romero, cayó en una emboscada tendida por un demente suicida que llevaba explosivos atados al cuerpo. Cuando eso ocurrió, mi esposo, Fabio López, y sus hombres ya se habían marchado a un desfile de moda con su amor de la infancia, Reina Digiorno, para escoltarla y protegerla allá. En lugar de presionar el botón de señal en mi anillo, me lancé hacia Giorgo a pesar de estar a punto de dar a luz. Así, con mi propio cuerpo, lo protegí de la explosión. Sin embargo, en mi vida anterior, sí había presionado el botón. Fabio había dejado plantada a Reina para regresar corriendo a la escena y salvarle la vida a Giorgo. Gracias a ese mérito, lo ascendieron al puesto de subjefe. Pero Reina se enfureció con Fabio por abandonarla antes de tiempo y, por pura rabia, cruzó la autopista sin mirar a los lados. Así fue como la atropellaron y murió. Fabio no dijo nada… pero el día en que entré en trabajo de parto, me mandó a una casa de subastas clandestina. —¡El Don tenía a tantos soldati protegiéndolo! ¿Por qué me obligaste a volver, entonces? ¿No es porque solo querías la gloria de ser la esposa del subjefe? ¡Si no fuera por ti, Reina no habría muerto! ¡Debes sufrir mil veces lo que ella sufrió! Yo solo podía mirar cómo los invitados pujaban por mis órganos, uno por uno. Ni siquiera el cordón umbilical de mi recién nacido se salvó de la subasta. Al final, morí por una infección que se produjo mientras me arrancaban los órganos. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que emboscaron a Giorgo.
Renací y no quiero un esposo mafioso - Mafia romance & romance
Luna Bianchi
El día que iba a dar a luz a mis gemelos, soborné al médico de la familia para que me inyectara todos los potentes medicamentos disponibles en el hospital para frenar las contracciones y retrasar el parto por la fuerza. Lo hice porque, en mi vida pasada, Vincenzo Moretti había sido diagnosticado con baja calidad de esperma, apenas podía concebir. Para asegurarse de tener un heredero, mantuvo diez amantes fuera de casa y anunció que el hijo que naciera primero sería el próximo padrino de la familia. Me había prometido que si lograba dar a luz antes que ellas, se despediría de todas sus amantes y permitiría que mi hijo heredara el clan Moretti. Yo le creí. Cuando descubrí que estaba esperando gemelos, temblaba de la emoción. Pero al final del parto, ordenó que me arrojaran junto a mis recién nacidos al frío sótano donde estaban los vinos, y le prohibieron a cualquiera acercarse. —Lucia viene de un origen humilde. Solo quería asegurarle a su hijo un estatus dentro de la familia para que ambos tuvieran un futuro mejor. Pero tú, a propósito, difundiste la noticia, haciendo que ella sufriera un parto desesperado y causando la muerte de ambos. —Eres tan cruel que no mereces ser la madre del heredero de la familia Moretti. Reflexiona bien, en tres días te dejaré salir. Luego, ordenó al mayordomo sellar las puertas. Pero lo que no sabía es que esa noche, el sótano se incendió, y mis hijos y yo morimos quemados en las llamas. Cuando volví a abrir los ojos, regresé a la noche anterior al parto. En esta vida, no seré la esposa de un mafioso. Cuando nazcan mis hijos y recupere fuerzas, huiré con mis pequeños lo más lejos posible.
Desechada por anticuada, vi caer a la mafia - Mafia romance & romance
Jelly Pudding
La noche anterior me comunicaron la decisión de la Familia: quedaba expulsada. ¿La razón? Absurda. Según ellos, mi mentalidad era «anticuada» y mi resistencia a las «reformas» ponía en peligro su expansión. A la mañana siguiente, mi prometido me cortó el paso con mirada gélida. —Kelly tenía razón. Gente tan terca como tú solo frena a la Familia. Y no me culpes; le pisaste los talones a la persona equivocada. A unos metros, Kelly me observaba con una sonrisa arrogante. Sobrina del mismísimo don y recién nombrada jefa de operaciones, usaba sus «reformas» para purgar a los veteranos. Yo era su blanco principal por haberme opuesto públicamente a su temerario plan. —Las reliquias del pasado ya no sirven. Si sabes lo que te conviene, lárgate —sentenció con desprecio ante todos. Sin inmutarme ni discutir, firmé la renuncia. Lo que ninguno sabía era que jamás necesité a la Familia. Si me quedé todos estos años, fue porque alguien me suplicó que sostuviera su imperio para evitar que se desmoronara. Si querían echarme, no tenía razón para rogar. Sin dudarlo, abrí Instagram y publiqué:«Dejé la Familia. Ansiosa por ver lo que viene ahora». En cuestión de segundos, todo el mundo del hampa estalló.
El Desfigurado Rostro de mi Venganza - Mafia romance & romance
Vesper Shaw
Mi padre era Enzo Moretti, el Don de una de las familias mafiosas más poderosas de Nueva York, y yo era su princesa, su tesoro más preciado. Me mantuvo alejada de su mundo para protegerme, pero como no quería dejarme desamparada, organizó mi matrimonio. El novio era Leon Scott, hijo del hombre más rico de Nueva York. Guapo, millonario y una estrella en ascenso en el mundo de los negocios. Sobre el papel, era perfecto. Para nuestra boda, mi padre mandó traer desde Milán un vestido de diseñador hecho a la medida. Ese día tenía la prueba de vestuario. Cuando entré en la boutique nupcial, el corazón se me detuvo. Nicole Hill, el amor de la infancia de Leon, llevaba puesto mi vestido de novia. Al verme, Nicole sonrió con prepotencia. Luego tomó de la mesa un vestido barato de dama de honor, hecho de poliéster blanco, para empujármelo contra el pecho. —Ponte esto —dijo, alzando el mentón como si fuera la dueña del lugar—. Puedes usarlo para la ceremonia. Bajé la mirada hacia la tela endeble que sostenía entre las manos y luego volví a mirar a Nicole. Dije en voz baja: —Yo soy la que se va a casar. ¿Y me estás diciendo que use esto? Nicole rio con crueldad. —Haz lo que te dicen y no compliques las cosas. Leon ya dio la orden. Yo recorreré el pasillo hasta el altar en tu lugar. ¿Y tú? Quédate ahí como una buena dama de honor y limítate a cumplir con la formalidad. Durante unos segundos, no pude hablar. Saqué el celular y marqué el número de Leon. Sonó dos veces antes de que contestara. —Leon, sobre eso de que Nicole va a ocupar mi lugar en el altar... ¿No crees que me debes una explicación?
Hasta que las Nueces nos Separen - Mafia romance & romance
Lía Vallejo
En la fiesta de nuestro primer aniversario de bodas, caí de bruces sobre una alfombra roja, jadeando como pez fuera del agua. Carlo Pipino, mi esposo, rodeaba con el brazo a Gianna Verde, su amor de la infancia, bebiendo champán y riendo. Gianna sabía que yo era alérgica a las nueces y algunos frutos secos. Así que, obviamente, lo bañó todo con aderezo a base de avellanas. Un bocado y ¡pum!, se me hizo un nudo en la garganta, se me encendieron los pulmones y me reventó el salpullido como confeti. Busqué mis medicamentos para la alergia y, en su lugar, encontré un puñado de M&Ms derretidos. Gianna se rio al ver mi cara. —¡Sorpresa!, Carlo te cambió los medicamentos. ¿En serio, Siena? ¿Una nuez? ¿No te parece demasiado dramático? Me deslicé de la silla, jadeando, mientras el público apostaba sobre cuánto duraría mi «actuación». —Carlo... mis medicamentos... —grazné—. Por favor. Voy a morir. Él suspiró, molesto. —Dios mío, qué dramática eres. ¿Por qué las mujeres siempre juegan a hacerse las muertas para llamar la atención? Sabes que te amo. ¡Detén este espectáculo de una vez! En ese momento, mi corazón se rompió más rápido que mis pulmones. Dejé de suplicar. Presioné la señal de socorro. Llamé a mi verdadera familia.
Adiós Matrimonio Falso: Soy la Donna del Submundo - Mafia romance & romance
Bagel
Una vez que quedé embarazada, fui aclamada como la mujer más preciosa del submundo. Mi esposo, el nuevo Don de la familia Jenkins, cerró toda una ala de un hospital privado para mis chequeos, mientras que mi padre, el Don de los Collins, convocó a todos los chefs con estrellas Michelin de Nueva York a la mansión, solo para que yo pudiera elegir cualquier cosa que se me antojara. El bebé que llevaba en mi vientre estaba destinado a ser el único heredero de las dos familias de la mafia más poderosas. Pero el día en que debíamos firmar los documentos que aseguraban la herencia de mi hijo, ambos desaparecieron. —Surgió un asunto familiar urgente —dijo mi esposo, Vincent, besando mi frente—. Podemos finalizar la herencia del niño cuando regresemos. No hay prisa. Poco después de que se marcharan, recibí un enlace a una transmisión en vivo anónima. La voz de mi padre se escuchaba en el video, más fría de lo que jamás la había sentido. —Estás diciendo que tu contrato de matrimonio con Evangeline nunca fue válido. ¿Eso no convierte al niño en un bastardo? Vincent, relajado en un club, sopló un anillo de humo. Acurrucada en sus brazos estaba mi media hermana, Sarah. —Evangeline siempre ha tenido todo el amor y el afecto. A su hijo no le faltará nada —respondió Vincent—. Sarah ha sido burlada por su estatus durante años. Tengo que hacer las cosas bien para ella, darle a nuestro hijo un nombre legítimo. En ese momento, mi corazón se paralizó y apenas podía respirar. Entonces mi teléfono vibró de nuevo. Era un mensaje de texto: [Bienvenida a casa a la familia Gallo, mi reina.] [Solo di la palabra, y el niño que llevas llevará el apellido Gallo y se convertirá en el heredero más poderoso del submundo estadounidense.]
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