Itha León
Viridiana acaba de prenderle fuego a la ropa de su exmarido y consigue el divorcio a base de gritos y cerillos. Sin un peso, entra a trabajar como camarera en un hotel de lujo en Bucama, donde se hospeda una delegación europea. Entre los huéspedes está un tipo que todos llaman "el príncipe". Ella cree que es broma y, para desquitarse del mundo, le pinta bigotes y lentes a su retrato en la pared del jardín. La sorpresa es que él la descubre, pero en vez de enojarse, se ríe. Cuando unos guardias se acercan, ella lo agarra de la mano y salen corriendo sin saber que está arrastrando al rey de España. Él, harto del protocolo, se deja llevar. Entre huídas, tacos de canasta y un karaoke improvisado, ninguno quiere soltarse. Pero ella no sabe quién es, y él no sabe cómo decirle sin que se vaya.
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