El enigma del millonario
—Usted no, su hijo sí… —titubea la joven.
—¿No eres demasiado rica para ese puesto? —recrimina él con desdén.
La joven nota el sarcasmo, lo que la molesta.
—Si cree que su forma de ser me va a incomodar, está muy equivocado —revela ella para sorpresa del millonario—. Es cierto, nací en cuna de oro, pero la vida no me ha tratado así, usted no me necesita, pero su hijo sí. Si estoy aquí es por mí, no por usted. Será parte de mi proceso… No nos hagamos tontos, usted sabe mi vida. Sabe que mi exmarido me engañó y que perdí a mi bebé. Aun el día de hoy, sigo lactando. Necesito esto, Ayden.