Lala-Sula
¿Qué se puede hacer cuando tienes intimidad con un hombre desconocido y al poco tiempo tienes un huevo? Sí, no ha salido de mí un bebé o que se yo, ha nacido un huevo, uno que no sé siquiera que es, ¿acaso me he vuelto una gallina o porque pasa esto?
No tengo a quien preguntar, la vergüenza de que me digan loca es clara, pero, justo cuando pienso en abrirlo y ver que hay dentro, el aire se torna denso, el cielo se oculta y todo parece detenerse justo como esa noche.
— ¿Se puede saber qué piensas hacer con tu propio hijo? — pregunta una voz frívola que hace que mi cuerpo se tensione.
— ¿Mi hijo?
— Hace mucho tiempo escuché que los humanos mataban crías de dragones, pero, nunca pensé que su propia madre sería capaz de hacerlo. — dice un dragón negro demasiado pequeño que parece una lagartija.
— Me he vuelto loca, ahora hablo con un animal.
— Soy un cambia formas. — dice el dragón pequeño convirtiéndose en hombre, uno que parece estar en mis recuerdos. — Aunque eso ya debes saberlo, después de todo, nos acostamos en el pasado. Por lo que, a juzgar por el huevo negro que piensas comerte, soy el padre del bebé.
‘¿Qué yo que? ¿Qué el huevo qué? Por todos los cielos, ¿acaso me he comido una fruta silvestre que provoca alucinaciones?’ me pregunto mentalmente mientras me acerco con el fin de saber si es producto de mi imaginación, pero, lo que sientes mis manos son esos abdominales que noches atrás había tocado y pensé que había sido un sueño.
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