Jeda Clavo
Durante tres años, Elena esperó.
Esperó que Marcos dejara de esconder su relación.
Esperó que finalmente la presentara ante sus hijos.
Esperó que llegara el día en que él dejara de utilizar su divorcio como excusa y le diera el lugar que le había prometido.
Hasta que descubrió la verdad.
Marcos nunca había querido construir una vida con ella.
Mientras Elena soñaba con convertirse en su esposa, él llevaba años intentando recuperar a la suya.
Y Elena era solamente el entretenimiento que utilizaba mientras esperaba que su exesposa regresara.
Humillada y decidida a terminar con todo, Elena comete un pequeño error: ahogar sus penas junto a un atractivo desconocido y despertar a la mañana siguiente en la suite presidencial de un hotel.
Avergonzada, huye sin siquiera preguntarle su nombre.
Está convencida de que jamás volverá a verlo.
Hasta que entra en su empresa y descubre que el desconocido de aquella noche es Mateo, el nuevo CEO.
Y, por si aquello no fuera suficientemente malo, Marcos decide humillarla delante de todos.
—Elena, deja de acosarme. Entre nosotros nunca hubo nada.
Elena no alcanza a defenderse.
Mateo sí lo escucha.
Y cuando Marcos asegura que aquella mujer no significa absolutamente nada para él, su nuevo jefe sonríe.
—Perfecto. Entonces no tendrás ningún problema con que a partir de hoy trabaje directamente para mí.
Marcos cree que acaba de librarse de Elena.
Todavía no sabe que acaba de entregársela al único hombre al que jamás habría querido tener como rival.
Porque Mateo no tiene intención de limitarse a convertirla en su asistente.
Y cuando el juego entre ellos deje de ser fingido, Marcos descubrirá demasiado tarde que recuperar a una mujer que has destrozado es difícil.
Recuperarla cuando se ha enamorado de tu jefe puede ser imposible.
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