Traición Silenciosa
Cuando termine con lo de Carolina, le daré una ceremonia de pareja aún más grandiosa.
Al pensar en mí, sus rasgos se suavizaron; en sus labios apareció una leve sonrisa:
—Además, ella me quiere tanto que, aunque se enfade, si la consuelo un poco, seguro que me perdonará.
Pero su sonrisa aún no se había desvanecido cuando sonó el celular, vibrando con insistencia.
—Alfa Emilio, ¡en el aeropuerto ha estallado una revuelta de lobos errantes! ¡Han ocupado la terminal!