Dominado Por La Esposa De Mi Profesor
Pero cuando el profesor me llevó a su casa y me presentó a su esposa, quedé boquiabierto.
Piel blanca como la nieve, facciones perfectas, y una cabellera negra y brillante que la hacía aún más llamativa.
Y su figura era, sin más, la de una diosa.
Pechos erguidos, piernas largas y esbeltas, trasero prominente: todo en ella era lo que cualquier tipo soñaría.
Jamás imaginé que el profesor, casi sexagenario, tuviera una esposa tan joven y guapa.
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