Miope y perdida en el juego del terror
Pero los tres negaron con la cabeza:
—Lo siento, nuestros corazones no son rojos, no son corazones de felicidad.
Con una facilidad asombrosa, se abrieron el pecho. Y, como era de esperarse, allí estaban: tres corazones negros, muertos y fríos.
Cuando los jugadores interpretan a sus personajes, siempre lo hacen con miedo, con temor y resistencia.
Así que, durante los siete días del juego, sus familias nunca lograron encontrar verdadera felicidad en sus corazones.