Tabú: Ataduras y Pecados - Fetiches
Janne Vellamourla misteriosa esposa que me robó el corazónla esposa invisible se volvió salvajeentre las sombras
Fóllame de verdad, méteme esa polla gruesa en el coño y rómpeme por la mitad.
Marcos gruñó, un sonido primal y gutural que resonó en las paredes metálicas, y la atrajo más cerca, besándola con furia, lenguas chocando en un enredo mojado de saliva y deseo. El beso era sucio, sin delicadeza: él mordía su labio inferior, tirando con los dientes, mientras ella chupaba su lengua como si fuera una polla, gimiendo alto en la oscuridad. El sudor corría por sus rostros, goteando en el escote de ella y mezclándose con el olor a coño excitado que emanaba de su cuerpo, un hedor dulce y salado que invadía las fosas nasales de él y lo volvía loco.