Santo Pecado
— A ver, cariño — Ella dijo con una picardía que sorprendió a Adriano — Ponme a prueba.
Él abrió los ojos sorprendido, y se quedó pensando un minuto.
— Creo que te he convertido en un monstruo cariño mío.
En el otro lado de la propiedad, Antón se entrevistaba con un hombre oscuro y gris, un tipo peligroso y poderoso conocido por no dar segundas oportunidades a quienes caían de su gracia.
Este hombre, uno de los principales de la mafia rusa, había sido el responsable del trabajo en el que Adriano se había topado con el imbécil de Vico.