La obsesión de Marchetti
—Señor, —mi jefe de seguridad ingresa a la oficina—La joven fue secuestrada, —abro mis ojos sorprendido por lo que dice.
—¡¿Cómo diablos sucedió eso?! —pregunto alterado.
—Fue un descuido por parte del escolta, lo siento, —dice.
—Me ocuparé de él más tarde, ¿Quién la tiene? —cuestiono.
—La mafia de Giordano.
—Amigos nuestros, por suerte, —murmuro. —Organiza una reunión y averigua el precio, no me la darán tan fácil, —le pido, Akor asiente y se retira.