El Vientre de la Venganza
Beverly, te presento a mi amigo y jefe, Zeus Messina.
Zeus en cuanto posa sus ojos en Beverly se pone serio, da dos pasos hacia ella y le extiende la mano.
—Un gusto conocerla, señorita Williams —ella se queda en silencio por completo aturdida, hasta que Luna le da un codazo.
—Beverly, dígame Beverly… el gusto es mío…
—Sólo Zeus —y la mirada intensa de Zeus la desarma, porque aunque sea un dios del Olimpo allí, frente a ella, ese hombre no puede ser más sencillo y transparente en su mirada azul.