La Cautiva y el Conquistador
El capitán, que observaba desde la distancia, se acercó, su rostro una mezcla de ira y sorpresa.
—¿Quién crees que eres? —preguntó el capitán, con una voz baja y amenazadora—. ¿El capitán de este barco?
Wolf lo miró a los ojos, sin parpadear.
—No, capitán —dijo Wolf, con una voz que era tranquila, pero poderosa—. Pero un hombre que sabe cómo reparar un barco. Si no lo hacemos bien, no saldremos de esta playa. Y tú y tus hombres se quedarán aquí para siempre.